"Ahora hago fast food académico".
Los estudiantes de la Universidad de Buenos Aires en tiempos de Internet

"Now, I do academic fast food."
College Students in the Internet

"Agora faço fast-food acadêmico".
Os estudantes da Universidade de Buenos Aires na era da internet

Joaquín Linne1

1 Universidad de Buenos Aires, Argentina.
joaquinlinne@gmail.com

Recibido: 2013-12-09
Envío a pares: 2013-12-14
Aprobado por pares: 2014-01-30
Aceptado: 2014-02-17

DOI: http://dx.doi.org/10.5294/pacla.2014.17.3.7

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Linne, J. Septiembre de 2014. "Ahora hago fast food académico". Los estudiantes de la Universidad de Buenos Aires en tiempos de Internet. Palabra Clave 17 (3), 695-716. DOI: 10.5294/pacla.2014.17.3.7



Resumen

Junto con la masificación de las tecnologías de información y comunicación (TIC) se produjeron cambios a nivel global en la mayoría de los ámbitos sociales. El objetivo de esta investigación es explorar las transformaciones ocurridas en los hábitos de estudio y procesamiento de la información académica entre los jóvenes de las facultades de Filosofía y Letras y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. La estrategia metodológica fue cualitativa y consistió en entrevistas focalizadas a estudiantes y docentes de dichas facultades (n: 140). A su vez, realizamos observaciones copresenciales en bibliotecas universitarias y observaciones virtuales en sitios de redes sociales y en websites universitarios. Entre los resultados, se evidencia que el uso intensivo de las TIC encierra una paradoja: por un lado, una mayor accesibilidad, disponibilidad e intercambio de información, y por el otro, cierta "dispersión", "superficialidad" y "rapidez", que hemos denominado, a partir de una categoría nativa, "fastfood académico". Este artículo se inserta en una intersección entre el campo de la comunicación y el de la educación, específicamente asociado a la problemática de la inserción de las TIC en la cotidianidad de la vida de estos estudiantes. De este modo, realiza un aporte a futuras investigaciones sobre esta temática.

Palabras clave

Jóvenes, TIC, Internet, universidad, educación (Fuente: Tesauro de la Unesco).

Abstract

The propagation of information and communication technologies (ICT) has been accompanied by global changes in most areas of social life (Castells, 2009). This article examines the study habit transformations s of students in the departments of philosophy and literature and social sciences at the University of Buenos Aires and the way they process academic information. The methodological approach was qualitative and involved targeted interviews of students and teachers in those faculties (140). In turn, on-site observations were conducted at university libraries, along with virtual observations on social networking sites and university websites. The results show intensive use of ICT is a paradox. On the one hand, there is greater accessibility, availability and exchange of information. However, there is a certain degree of dispersion in modes of study and scholastic research that falls into an innate category the authors call academic fast food in reference to the superficiality and speed with which students claim to study. The article comes at an intersection between the fields of communication and education, specifically with respect to the problem of ICT insertion into the everyday lives of these students. In doing so, it contributes to future comparative research on this subject.

Keywords

Young people, ICT, Internet, university, education (Source: UNESCO Thesaurus).

Resumo

Junto com a massificação das tecnologias de informação e comunicação (TIC), foram produzidas mudanças na maioria dos mbitos sociais do mundo. O objetivo desta pesquisa é explorar as transformações ocorridas nos hábitos de estudo e processamento da informação acadêmica entre os jovens das Faculdades de Filosofia e Letras e Ciências Sociais da Universidade de Buenos Aires. A estratégia metodológica foi qualitativa e consistiu em entrevistas enfocadas em estudantes e docentes dessas faculdades (n: 140). Por sua vez, realizamos observações copresenciais em bibliotecas universitárias e observações virtuais em sites de redes sociais e em websites universitárias. Entre os resultados, evidencia-se que o uso intensivo das TIC possui um paradoxo: por um lado, uma maior acessibilidade, disponibilidade e intercmbio de informação, e, por outro, certa "dispersão", "superficialidade" e "rapidez", que denominamos, a partir de una categoria nativa, "fast-food acadêmico". Este artigo se insere numa intersecção entre o campo da comunicação e o da educação, especificamente associado à problemática da inserção das TIC na cotidianidade da vida desses estudantes. Desse modo, realiza-se uma contribuição para futuras pesquisas sobre essa temática.

Palavras-chave

Jovens, TIC, internet, universidade, educação (Fonte: Tesauro da Unesco).



Introducción

Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) se han masificado a nivel global en la cotidianidad de la mayoría de los ámbitos sociales (Castells, 2009). Además, se han vuelto fundamentales en las formas de comunicación contemporánea, en especial entre los jóvenes, y han contribuido a generar nuevas maneras de acceder, procesar y manipular la información (Urresti, 2008). Estas nuevas prácticas han sido denominadas de diversos modos por las ciencias sociales. Una de las conceptualizaciones que más consenso ha generado es 'cultura de la convergencia' (Jenkins, 2008), dado que los contenidos culturales tienden cada vez más a converger en torno a las TIC, ya que los sectores más dinámicos de la sociedad (servicios y financiero) se encuentran interconectados en redes digitales (Castells, 2009). Este fenómeno se expande hasta el desarrollo de la Internet 2.0, que se refiere básicamente a la masificación de 'sitios de redes sociales' (Boyd y Ellison, 2008) y a la emergencia de plataformas colaborativas.

En este contexto, nuestra pregunta de investigación es de qué modo la reciente masificación de las TIC incide en las prácticas de los estudiantes universitarios. Para ello, hemos desarrollado dos ejes: 1) la comunicación entre compañeros de facultad y entre profesores y alumnos, y 2) la relación de los estudiantes universitarios con la información y la producción académica, entendida como el desarrollo de resúmenes, trabajos prácticos, parciales, monografías, artículos, tesinas y tesis. Por último, el objetivo de esta investigación es indagar en las prácticas de estudio que realizan los alumnos de las facultades de Filosofía y Letras y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.


Metodología

En esta investigación cualitativa realizamos una etnografía mixta, con herramientas tanto de la etnografía 'tradicional' (Symon y Cassell, 1994) como de la 'etnografía virtual' (Hine, 2000). Para esto, durante el primer semestre de 2012 hicimos observaciones copresenciales en bibliotecas universitarias, que consistieron en asistir durante dos meses de modo semanal y en diferentes horarios a las bibliotecas de la Facultad de Filosofía y Letras y a la Facultad de Ciencias Sociales. Allí observamos cómo los estudiantes utilizaban sus teléfonos celulares, sus computadoras móviles y las computadoras fijas de la biblioteca. Asimismo, dado que los jóvenes suelen vivir inmersos en entornos digitales (Livingstone, 2008; Urresti, 2008), consideramos pertinente utilizar herramientas de la 'ciberetnografía' (Farquhar, 2013) para complementar nuestra estrategia metodológica. Para esto, hemos realizado observaciones virtuales en foros de Internet y en sitios de redes sociales (en adelante, SRS), como otro modo de indagar en las prácticas online de los sujetos de nuestro universo de estudio.

En cuanto a las entrevistas, durante el segundo cuatrimestre de 2012 realizamos 120 entrevistas focalizadas a estudiantes universitarios. Primero entrevistamos a conocidos de estas facultades. Después contactamos a estudiantes en las bibliotecas o entradas de ambas facultades. A quienes accedían a ser entrevistados, les pedimos contactos de compañeros universitarios para que también participaran de la investigación. De este modo fuimos extendiendo la muestra. Nuestro universo está conformado por estudiantes de las facultades de Ciencias Sociales y Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires que tienen entre 20 y 29 años. Además, también en estas facultades, realizamos 20 entrevistas focalizadas a docentes que poseen entre 30 y 40 años.

Realizamos una muestra intencional con 60 estudiantes de Ciencias Sociales y 60 de Filosofía y Letras. Por cuestiones éticas, sus nombres han sido modificados. Si bien la mitad de la muestra son varones y la otra mitad son mujeres, en esta investigación exploratoria no se encontraron diferencias significativas en el uso de las TIC según género. Los sujetos de nuestra investigación residen en la Ciudad de Buenos Aires y pertenecen a los sectores medios. En línea con el Instituto Nacional de Estadística y Censo (2012), definimos a los jóvenes de sectores medios como quienes tienen padres con nivel educativo secundario completo o mayor, poseen empleos de media o alta calificación, y además residen en hogares sin carencia de servicios sociales básicos.

Dado que es una muestra no probabilística, los resultados del estudio no son extrapolables a todo el universo de la población. Sin embargo, sostenemos que esta investigación resulta útil para observar tendencias emergentes en el campo de la comunicación y educación, en especial en las relaciones que establecen los jóvenes universitarios con las TIC.


Estado de la cuestión

Los estudiantes universitarios de nuestra muestra se criaron y socializaron en entornos digitales. Todos comparten el hábito del multitasking y la condición de ser prosumidores, en tanto suelen consumir y producir contenidos (Urresti, 2008; Piscitelli, 2009). Es por compartir estas características que podemos denominarlos 'nativos digitales' (Prensky, 2001).

La computadora ha sucedido a la televisión en su condición de tótem, pero con la característica de que los 'nativos digitales' encuentran en ella un sentido diferente y proyectan sobre este aparato una gran cantidad de expectativas, ligadas al juego, la experimentación, el aprendizaje y la socialidad, al punto que la consideran parte de su identidad (Albarello, 2011, p. 38).

Además de los adolescentes, quienes más tiempo transcurren en Internet son los jóvenes universitarios, que todavía portan el 'aura' (Benjamín, 1973) de educandos y a quienes, por ende, se les adjudica una 'moratoria social' que trasciende los límites juveniles de la 'moratoria vital' (Margulis, Urresti, Lewin et al., 1998). Esto explica que dispongan de más tiempo para utilizar Internet, a diferencia de los pares trabajadores de su generación y los que pertenecen a generaciones anteriores (Urresti, 2008).

En Internet, los adolescentes suelen utilizar principalmente SRS, en especial Facebook y Twitter. En términos generales, los SRS son plataformas multipropósito donde los usuarios, a través de computadoras o teléfonos inteligentes, comparten información mientras construyen perfiles públicos o semipúblicos para interactuar con sus grupos de contactos y sus conocidos latentes (Haythornwaite, 2005; López y Ciuffoli, 2012). Dentro de estos sitios, los contenidos más publicados por los jóvenes son textos y fotos personales (Linne y Basile, 2013).

En la revisión del estado de la cuestión hemos encontrado posiciones antagónicas. Eco (1968) fue el primero en plantear esta dicotomía: por un lado, los 'apocalípticos', que asocian los avances técnicos a la degradación de la cultura; por otro lado, los 'integrados', entusiastas ante los cambios tecnológicos que impone el desarrollo científico en asociación con empresas y organismos públicos. Albarello (2011) redefine estas dos posiciones con los términos de 'tecnofílicos' y 'tecnofóbicos', y además agrega una tercera, la posición neutral, según la cual la tecnología no es esencialmente ni buena ni mala, sino que depende de cómo se la use. En esta línea, Landow (1995, p. 211) ha sostenido que "una tecnología siempre confiere poder a alguien; da poder a los que la poseen, a los que la utilizan y a los que tienen acceso a ella". Si bien las TIC se han generalizado a nivel mundial, aún siguen provocando ciertas resistencias entre quienes las consideran beneficiosas y quienes ven en ellas efectos perjudiciales. En este sentido, consideramos que esta dicotomía resulta productiva para enriquecer la discusión.

El multitasking, que se refiere a la práctica de realizar tareas en simultáneo (por ejemplo chatear y estudiar), para algunos significa el positivo desmantelamiento de las herramientas mentales binarias que heredamos de la cultura decimonónica (Baricco, 2009), mientras que para otros conlleva dispersión y baja en la productividad en los sistemas escolares y laborales (Healy, 1998). Así, mientras Berardi (2007) señala el riesgo de la homogeneización, fetichización y alienación de los cuerpos, investigadores como Landow (1995) y Shirky (2010) resaltan la libertad inédita y el potencial desarrollo de inteligencia colectiva que habilitan los géneros de comunicación e información hipertextuales. Los entusiastas de Internet utilizan como argumento tanto la libertad y amplitud para elegir consumos como las posibilidades de empoderarse de los ciudadanos y las diversas minorías.

Por otro lado, los críticos de Internet mencionan el falso igualitarismo, aduciendo que la red está controlada por las mismas corporaciones que el resto de los medios de comunicación. Asimismo, resaltan la adicción que producen los videojuegos, la pornografía y las redes sociales (Carr, 2008), además de la facilidad para difundir pornografía infantil y redes de terrorismo, el hostigamiento a través del bullying virtual2 y la publicación de aspectos íntimos de alguien sin su consentimiento (Livingstone, 2008). Así, Internet puede convertirse tanto en un espacio de liberación como de dominación (Lago Martínez, 2012). En este sentido, si bien la red fue en principio diseñada como una tecnología de comunicación libre, en la actualidad no es un espacio de libertad total pero tampoco de exclusivo control estatal o corporativo, sino básicamente el medio a través del cual se expresa e informa la mayoría de las personas (Castells, 2009).

Asimismo, dado que la mayoría de alumnos y docentes poseen sus propias computadoras o teléfonos celulares inteligentes en las aulas, los debates acerca de las consecuencias en el aprendizaje escolar están en pleno auge y las narrativas expertas se multiplican a partir de esta tradicional dicotomía. Quienes enfatizan los efectos positivos de las TIC señalan que cada generación es más digital que la anterior (Negroponte, 1995), que se leen más textos que antes y que hay más textos disponibles para leer (Baricco, 2009; Piscitelli, 2009). Además, valoran la irrupción de las TIC en el aula y ponderan las potencialidades de un aprendizaje no lineal, autodirigido, interactivo, simultáneo y abierto a lo sensorial (Negroponte, 1995; Reinghold, 1996; Cassany y Ayala, 2008). Por el contrario, otros hacen hincapié en los obstáculos y las nuevas problemáticas que dicho fenómeno genera (Berardi, 2007; Levis, 2009; Palazzo, 2010). Entre otras cuestiones, advierten que ya no se lee, que Internet disminuye la calidad de la lectoescritura y que nos torna más superficiales (Sibilia, 2008). En cuanto a los estudiantes universitarios, Trillos-Pacheco (2013) afirma que la lectura hipertextual de los universitarios disminuye su capacidad de recordar datos, mientras que la distracción y dispersión generada por el multitasking afecta negativamente su desempeño académico.

En definitiva, las diversas investigaciones relevadas suelen rastrear y subrayar aspectos negativos o positivos en torno a los usos de las TIC. Sostenemos que nuestro aporte consiste en el trabajo a partir de esta paradoja: al igual que el resto de las tecnologías, el valor y la utilidad de estas 'herramientas' depende de los usos y apropiaciones que se realicen. A su vez, dado que existen numerosas investigaciones que analizan la génesis y arquitectura de los dispositivos digitales, consideramos un aporte específico trabajar desde la perspectiva de los estudiantes universitarios y desde su experiencia directa con estas tecnologías.


Resultados

Asiduidad

Los entrevistados pasan un promedio de siete horas por día conectados a Internet.3 Los más asiduos confiesan estar "más de 12 horas por día", "todo el día", "todo el tiempo", "siempre que estoy en casa o cerca de una compu" o "desde que me levanto hasta que me acuesto". Mientras el promedio de los estudiantes de Ciencias Sociales es de ocho horas diarias, los de Filosofía y Letras promedian las seis horas. En parte, esta diferencia puede deberse a la mayor carga horaria de cursada, la mayor cantidad de finales obligatorios y la menor utilización de las TIC en las materias de las carreras de Filosofía y Letras en comparación con las de Ciencias Sociales, que requieren un mayor estudio de los nuevos medios de comunicación y de estadísticas.

Si bien algunos declaran conectarse a Internet menos de una hora diaria, la mayoría afirma estar online alrededor de siete horas. Los usuarios más activos suelen ser exblogueros devenidos participantes de redes sociales como Twitter y Facebook. Además, tienden a ser lectores de noticias en las versiones digitales de periódicos y a consumir diversos contenidos audiovisuales. Estos usuarios suelen tener un mayor nivel de prosumo en su cotidianidad mediática, ya que al pasar más tiempo conectados tienden en algún momento a generar contenidos propios, aunque sea dentro de su página personal de Facebook. Asimismo, inmersos dentro de la 'cultura de la habitación' (Livingstone, 2008), la computadora suele regular sus rutinas y agendas. Esta 'cultura de la habitación' es un buen ejemplo de lo que entendemos por entornos digitales: la 'ecología mediática' (Horst, Herr-Stephenson y Robinsón, 2010) que se forma alrededor de los jóvenes y que suele estar conformada por una computadora de escritorio o móvil, un reproductor de mp3, un teléfono celular inteligente y en algunos casos una tableta electrónica. Los estudiantes universitarios de nuestra muestra suelen vivir en hogares mediáticamente ricos, dado que disponen de diversos objetos tecnológicos.

El promedio de televisión vista por los entrevistados es de una hora. En muchos casos responden no tener televisión, no mirar nunca o simplemente que han reemplazado a la televisión por Internet. Del mismo modo sucede con las películas que antes alquilaban, la prensa que compraban en papel y los libros que adquirían en librerías: la tendencia es a consumir por Internet de modo gratuito todos los objetos culturales o textos por los que antes pagaban. Ahora bien, antes que analizar si Internet desplaza la televisión o si Internet desplaza los libros y apuntes en formato papel, se trata de explorar de qué modo un nuevo medio de comunicación -y de información- complementa a los anteriores (Morduchowicz, 2008), y cómo las personas conviven en esta diversidad mediática.

Utilizo Internet ocho o nueve horas por día. Estoy conectada esa cantidad de horas, pero mis horas de navegación son muchas menos. Una, dos o tres horas al día leo diarios, uso redes sociales, miro videos, contesto mails, etc. A estar conectada lo llamo a estar en el Facebook, o escuchar música online mientras trabajo con otras aplicaciones que no son Internet (Macarena, 26 años).

Creo que ni llego a una hora de televisión diaria. Pero para hacer una estadística más seria, debo entrar en el rango de menos de tres horas por día. Estuve varios años viviendo sin ella, y se ve que me acostumbré, ahora que tengo, a que no esté encendida. Básicamente porque la reemplacé por la PC e Internet (Julieta, 24 años).

La mayoría de los entrevistados suele realizar un uso asiduo de Internet, en especial relacionado con la comunicación y la información a través de SRS. Los principales argumentos que esgrimen para justificar esta asiduidad son los siguientes: 1) les resulta 'entretenido'; 2) a través de esta tecnología integran la comunicación con sus pares, familiares, docentes y, en ciertos casos, empleadores; 3) el acceso continuo a diversos tipos de información les parece importante para mantenerse actualizados; 4) afirman que estar online mejora sus posibilidades de conseguir trabajo, pareja y nuevos contactos; 5) les resulta un medio cómodo y práctico para consolidar las relaciones con sus compañeros y amigos; 6) consideran que es el mejor medio para ampliar su 'capital cultural' (Bourdieu, 1985), es decir, para aprender conocimientos útiles, lograr titulaciones universitarias y mejorar su nivel de idiomas, y 7) con Internet amplían su 'capital social' (Bourdieu, 1985) al consolidar y extender su red de contactos.


Principales prácticas y sitios web utilizados

Los jóvenes de la muestra coinciden con los de otras investigaciones (Cassany y Ayala, 2008) en que no pueden imaginar su vida sin las TIC. Además, señalan que las TIC modificaron de manera central su experiencia universitaria. A diferencia de los adolescentes, que son una generación posmail, y de los jóvenes de sectores populares, que no suelen utilizar el correo electrónico (Linne, 2013), en el caso de los estudiantes universitarios éste es el medio más mencionado para la comunicación académica, junto con Facebook. Si bien los SRS y los servicios de mensajería instantánea han reemplazado al mail como principal medio de comunicación digital, para los universitarios continúa siendo una herramienta fundamental: los profesores lo utilizan para facilitar la comunicación con el alumnado, como un canal de consulta directo entre alumnos-docentes y también como estrategia para generar una red de comunicación horizontal entre pares (sean docentes o alumnos). Algunos estudiantes chequean sus casillas varias veces por día, en muchísimos casos hasta decenas de veces. Otros afirman haber abandonado sus casillas de mail, dado que ahora se comunican con sus compañeros y docentes sólo por Facebook. En todos los casos, los estudiantes suelen poseer altas expectativas en relación con la integración de estas tecnologías en la universidad, las cuales suelen quedar insatisfechas.

En una cátedra que presentaba características que hacían suponer que propondrían el uso de mail para comunicarnos, no lo hicieron, argumentando que se saturaban con mensajes y no daban abasto. A la segunda clase de prácticos, desde los alumnos armamos un grupo de mails para intercambiar entre nosotros los escritos que teníamos que ir presentando (y así lo hicimos). Creo que lo mismo hicieron en las otras dos comisiones (Ariel, 25 años).

Respecto a la telefonía móvil, los estudiantes sostienen que genera mayor comodidad para combinar encuentros y aprovechar los momentos intersticiales. Por ejemplo, mientras viajan a la facultad en transporte público o hacen una fila para realizar trámites académicos, juegan al Candy Crush o actualizan sus estados (dónde están, qué les pasa) en el timeline de Twitter o en el muro de Facebook. Los estudiantes resaltan el mayor grado de comunicación que tienen a través de WhatsApp, G-talk o el chat de alguna red social, especialmente Facebook. Todos estos servicios son gratuitos, fuera del costo fijo mensual o prepago que se abona a la empresa de Internet o de telefonía móvil que presta la conexión.

Entre las páginas que más frecuentan se ubican, en el caso de los estudiantes de Filosofía y Letras, el foro web creado por los propios estudiantes, que cuenta con actualizaciones diarias y se ha convertido en un sitio útil para intercambiar información sobre las carreras. Asimismo, en sitios como Facebook y Yahoo se crearon foros de ambas facultades. A través de estas páginas, suele publicarse e intercambiarse información valiosa, como datos de cursada, libros, artículos, monografías y exámenes. Además, existen otros sitios que los universitarios visitan de modo cotidiano.

Para profundizar en temas conocidos o indagar en los que no conocen, Google es el buscador más popular. Después de Google, los sitios de consulta que más frecuentan son Wikipedia;4 Google Académico, el subbuscador de Google especializado en investigaciones universitarias, y Youtube, el mayor portal de videos online a nivel global, donde cada vez es más frecuente la subida y el visionado de videos didácticos que abarcan una gran diversidad de temas.

En los SRS los estudiantes despliegan su sociabilidad y también intercambian información académica. Los más utilizados son Facebook y Twitter. Una gran parte de los estudiantes usa ambos, aunque algunos eligen concentrarse en una de las redes sociales y abandonar la otra. Si bien Facebook es la más utilizada por los universitarios de nuestra muestra, Twitter encuentra especial consenso entre muchos de los universitarios que entrevistamos. LinkedIn, que se ubica tercera entre los entrevistados, es una red social de creciente aceptación especializada en el mundo laboral y profesional. Por último, Academia.edu, una red social de reciente aparición que se ha empezado a utilizar entre los universitarios, se concentra exclusivamente en el mundo académico.

En cuanto a los portales de información y noticias, los más frecuentados son Clarin.com, Ole.com.ar y Lanacion.com.ar. La web, que día a día expande sus límites al incorporar datos y usuarios, genera en muchos estudiantes una dependencia constante de la actualización informativa.


Ventajas de estudiar a partir de Internet

Los entrevistados resaltan como aspectos positivos el mayor acceso a bibliotecas de libros digitalizados, enciclopedias online, resúmenes y artículos. También valoran el poder anotarse de modo online a las materias y seminarios, consultar fechas de exámenes, acceder a bibliografía desde la página de la facultad (o en los campus virtuales de las materias), realizar búsquedas bibliográficas sin tener que trasladarse y, sobre todo, acceder a material de otras universidades nacionales y extranjeras, entablar un diálogo más fluido con investigadores de otros lugares y estar al tanto de lo que se investiga en otras partes del mundo. Este entorno mediático generado alrededor de la computadora y el teléfono inteligente es el epicentro de la compleja relación y el entrecruzamiento de medios (Baricco, 2008; Urresti, 2008). "La fantasía es que Internet es el presente más interesante y entretenido, donde todo pasa, y que es claramente el futuro. Pero además que es un lugar de resoluciones vitales, ya que la sensación que se extiende es que cada vez más cosas de la vida pasan por Internet. Todo el conocimiento y aprendizaje hoy está atravesado por Internet" (Florencia, 23 años).

Internet y la multimedia ya son parte del mobiliario de la habitación. Internet está ahí, al despertar y al acostarse, donde siempre parece haber estado: "No conozco otro modo de estudiar que no sea acompañado de Internet, no es exclusiva como fuente, pero siempre está" (Melisa, 25 años). "Todos los que pueden ser malos son buenos también: mayor acceso, que puede producir una contaminación de información, y una menor apuesta a la labor propia, pero el acceso a la información es fundamental, sobre todo en la mayoría de los casos donde prima la gratuidad" (Sandra, 27 años).

Muchos de los alumnos refieren que no pueden comparar los cambios en el estudio a partir de la masificación de las TIC debido a que cuando ingresaron ya eran usuarios de Internet: "Cuando entré a la universidad ya estaba internetizada, por lo tanto no fui testigo de ningún progreso paulatino que me haya permitido percibir cambios o no" (Facundo, 26 años); "Ya tenía incorporado Internet cuando ingresé a la universidad" (Santiago, 31 años); "Cuando comencé a estudiar, el fenómeno de Internet ya era masivo" (Lucía, 24 años); "No pude percibir los cambios porque Internet ya estaba ahí cuando yo me anoté... de hecho, me anoté por Internet" ( Julieta, 28 años).

Sólo algunos estudiantes recuerdan un momento particularmente importante en la relación entre Internet y sus formas de estudiar y acceder al conocimiento, o sobre cambios en las modalidades de cursada e inscripción a las materias a partir del desarrollo de la Web. "En segundo año de la facultad un amigo me habló por primera vez de Wikipedia cuando nadie la conocía. Conocer el sitio me permitió conectarme con contenidos que de otro modo no hubiera conocido" (Alejandro, 26 años); "No tengo un punto de contacto sin Internet, pero fui notando mayor uso del mail en las materias que fui cursando, creando casillas o grupos en varias materias, y manteniendo una comunicación que formaba parte de la configuración de la cursada: mandar escritos, recibirlos corregidos, compartirlos entre estudiantes" (Ariel, 25 años).

Internet les permite disponer de contenidos a los que no podrían acceder de otra manera. A su vez, les posibilita comunicarse con personas de geografías distantes e intercambiar contenidos con pares, personal no docente y docentes de un modo más dinámico y cómodo que con las anteriores prácticas copresenciales.


Riesgos de estudiar a partir de Internet

Muchos entrevistados señalan su dificultad para desconectarse de Internet. Asimismo, que los diferentes tipos de accesibilidad y de equipos tecnológicos pueden ser algo peligroso en sí, ya que podrían aumentar las inequidades entre quienes tienen mayor acceso y quienes no: "aumenta la brecha tecnológica entre los nativos y los analfabetos digitales" (Glenda, 27 años); "en tanto se generaliza su uso, se depende de Internet y puede elevar la desigualdad con quienes no tienen un acceso tan fácil" (Julián, 29 años).

Por otra parte, son numerosos los alumnos que hacen hincapié en la poca fiabilidad de las fuentes y en la dificultad para chequearlas, la sobreabundancia de información, el recurrente visionado de pornografía, la pereza para ir a bibliotecas y para juntarse a trabajar en grupo, el sedentarismo que estimula el tener acceso a tantas fuentes a través de un clic, la tentación del plagio y la pérdida del hábito de lectura en papel: "Al estudiar con Internet se tiene la sensación de tener todo al alcance, creer que todo es más fácil de lo que es, la disponibilidad de trabajos maravillosos sobre lo mismo que uno tiene que escribir redundan en la tentación constante de plagio" (Carolina, 25 años). "Internet influencia demasiado lo que uno lee, tapona la crítica y da menos lugar al libre pensamiento y a la creatividad. Dejé de ir a bibliotecas, ahora hago fast food académico (Mariano, 27 años)". Esta categoría nativa de fast food académico' nos resultó útil para nuestro análisis. Al final de la última serie de entrevistas, les preguntamos a los estudiantes si coincidían con esta expresión para describir una parte del trabajo académico que se realiza a partir del uso intensivo de las TIC. Todos los consultados coincidieron con la categoría propuesta, por lo que decidimos tomarla para describir de un modo más económico cierto imaginario presente en esta población de estudio. En esta línea, la mayoría afirma que, por realizar constantes micropausas y por la enorme cantidad de información disponible en la web, suelen estudiar y producir textos con mayor rapidez pero de menor calidad.

Los alumnos también sostienen que el uso intensivo de Internet atenta contra su creatividad. Esta reiterada queja sobre la 'superficialidad' y extrema velocidad con que tienden a redactar sus monografías, tareas y resúmenes también puede englobarse como una consecuencia de este 'fast food académico'. Los estudiantes mencionan que con Internet se dispersan más, que les cuesta concentrarse y que el nuevo hábito de leer en formato digital es cómodo y económico, pero genera una comprensión superficial de los textos, la tendencia a saltearse partes y a leer textos más breves. "Para mi gusto leer libros desde la computadora no genera el mismo efecto que en papel. No puedo leer de la pantalla, y bajar libros de Internet hace poco probable, más que nada por cuestiones económicas, que uno los imprima" (Laura, 21 años). "Creo que el 70% del tiempo que uno pasa en la web es una suerte de rodeo. No es ni producir contenidos, ni leer artículos o libros o cuentos o poemas, ni ver películas o investigar sobre cualquier cosa. La verdad es que las ventajas no son tan grandes, no sé si un mundo con Internet es mejor a un mundo sin" (Antonella, 24 años). "El estudio con Internet se modificó de diversas maneras. Me dispersó más, y estudio con los libros y apuntes pero con la computadora al lado, haciendo pausas para chequear actualizaciones de los diarios y para ver mails" (Camila, 23 años).

Una gran parte de los estudiantes se queja de que la comodidad y facilidad para acceder a diversas fuentes les da la sensación de tener el trabajo "ya medio hecho" y que por ende les hace producir textos más superficiales: "es fácil creer que estás estudiando si 'googleaste' el tema" (Francisco, 29 años). Hay también una tendencia marcada a no cuestionar las fuentes de información validadas por Google, como Wikipedia y los portales más consultados de la web. Más de la mitad de los entrevistados coincide en que, si bien ahorran tiempo gracias al copypaste, a la digitalización de contenidos y a la automatización de búsquedas y procedimientos, les lleva más tiempo discriminar qué fuentes son útiles entre tanta abundancia de datos. "Hay tanta información que muchas veces es inabarcable y se pierde el foco. Además, gracias a Internet me disperso más, uso más Wikipedia y menos los apuntes de la facultad" (Sebastián, 25 años).

La búsqueda de información se ha automatizado, al punto de acotar el nivel de complejidad en la formulación de interrogantes como detonadores de la búsqueda de información. Y si la información que se espera encontrar no está disponible en Internet o está incompleta, uno tiende a simplificar la complejidad de la búsqueda o a desalentarse: "si no está en Internet no es lo suficientemente confiable". O citando al dicho popular: "si lo dice Wikipedia debe ser cierto". Esto contribuye exponencialmente a la dependencia de esta búsqueda robotizada y poco intelectualizada. La sagacidad y los procesos intelectuales atenientes al estudio se volatilizan y enajenan del pensamiento. El estudiante no se las 'ingenia' en un armado de respuestas. Copia y pega la información según su necesidad. El proceso lógico se ablandó, la forma en que se piensa una resolución de un problema o se articula una idea es distinta (Samanta, 29 años).

Los docentes consultados, estudiantes de posgrado y mayores de treinta años, son los más críticos frente a estas transformaciones. Entre las desventajas, advierten que "no aumenta en nada la comprensión, ya que fomenta el plagio y el parafraseo salvaje" (Sergio, 35 años), que "aumenta la tentación del copiar y pegar" (Ana, 32 años) y que "permite a los alumnos copiarse" (Marina, 31 años). También afirman que la diversidad de estímulos les quita energía y tiempo a los estudiantes para analizar los temas y la información que brindan las cátedras. La mayoría coincide en que con Internet se ha debilitado la capacidad de reflexión. "Demasiado estímulo saca tiempo a la reflexión acerca de la información obtenida. Lleva a creer que tener información es explicar. Y no es así. NO basta con decir 'esto es así' sino 'esto es así, porque... '" (Martín, 37 años).

Internet modifica sustancialmente el modo de búsqueda y de relación de conceptos. El link permite relacionar rápido los temas, pero también limita esa relación. La disponibilidad online hace que todo sea más rápido y uno busque rápidamente porque dispone de otra cosa que puede ser más útil. En ese pasaje, lo que puede perderse es cierta capacidad de reflexión, o al menos de la reflexión tal como la entendíamos hasta hace no mucho tiempo (Pablo, 31 años).

Si bien, como hemos enumerado, los riesgos de utilizar Internet para estudiar son diversos, la mayoría percibe como requisito necesario para transitar la vida universitaria no ya sólo tener casilla de email y una cuenta en Facebook, sino poseer una computadora con acceso a Internet.


Conclusiones

Hemos expuesto abundante evidencia empírica sobre cómo las TIC han modificado significativamente las prácticas de estudio de los estudiantes universitarios. La mayoría de los estudiantes realizan un uso intensivo de Internet. Dado que en todos los consultados el multitasking y el prosumo son dos prácticas acentuadas, podemos denominar a los estudiantes de nuestra muestra 'nativos digitales.

Comprobamos que poseer acceso a una computadora con Internet se vuelve cada vez más frecuente y necesario para cursar una carrera universitaria. De este modo, la necesidad interna de estar en red se solapa con el imperativo externo de estar conectado. Como señalan tanto docentes como estudiantes, el uso frecuente de Internet favorece el acceso y la consulta a diversas fuentes de información, dinamiza la comunicación entre pares y facilita la elaboración de trabajos académicos. Dicho de otro modo, consolida tanto sus capitales sociales como culturales.

La mayoría de los estudiantes entrevistados afirma que Internet es su principal fuente de entretenimiento e información. A su vez, considera que sus casillas de correo electrónico y SRS son herramientas fundamentales para intercambiar comunicaciones e informaciones académicas, sociales y laborales. Por otra parte, señalamos las desventajas que los estudiantes y docentes universitarios encuentran en el uso académico de las TIC: principalmente, la baja fiabilidad de las fuentes utilizadas, el riesgo constante de plagio y la superficialidad tanto en el modo de estudio como en las producciones de los alumnos.

Estos nuevos modos de estudio mediados por las TIC se reflejan en la alta cantidad de tiempo en que los universitarios de nuestra muestra permanecen conectados. A partir de lo extendido de las autocríticas que realizan a sus producciones académicas es que nos resulta productiva la categoría nativa 'fast food académico': esta expresión sintetiza una tendencia y una sensación contradictoria que es compartida entre los estudiantes universitarios. Para ellos, las TIC se han vuelto herramientas fundamentales pero también favorecen el desarrollo de una atención fragmentaria y distraen con su constante oferta de contenidos, estímulos y aplicaciones.

Tal como se ha visto, la tradicional división de Eco (1968) entre apocalípticos e integrados sigue resultando productiva en sus reformulaciones para pensar esta paradoja de riesgos y ventajas en torno a las TIC. Todos estos fenómenos, más que significar una crisis del sistema educativo, son una oportunidad y un desafío para renovar las prácticas, dado que los estudiantes han vivido profundas transformaciones culturales y cognitivas que aún no han sido plenamente contempladas por las instituciones académicas. Aunque el 'fast food académico' parece incontrastable, futuras investigaciones deberán profundizar sobre estos jóvenes y sus prácticas tecnologizadas, para dar cuenta de si aquello que llamamos dispersión no es acaso un nuevo paradigma de conocimiento, más fragmentario, hipertextual y menos lineal que el anterior.


2 Ante la primera mención del término 'virtual, aclaramos, desde nuestro enfoque, que lo digital es real, pero todavía se discute si es o no 'material. El bullying, aunque sea a través de SRS, en muchos casos provoca depresiones, suicidios, asesinatos u otro tipo de efectos materiales sobre las personas.

3 Hemos definido 'tiempo de conexión' como las horas en que se utiliza al menos un sitio web. Si bien la mayoría de los estudiantes de nuestra muestra posee un teléfono celular inteligente, estas constantes micropausas de comunicación y entretenimiento en las que conversan por WhatsApp, mensajes de texto o alguna otra aplicación no las hemos contado dentro de 'tiempo de conexión', ya que estas pequeñas acciones tecnocomunicativas suelen convivir con una actividad más constante, como estudiar, juntarse con amigos o trabajar.

4 Nótese que esta enciclopedia online es la más utilizada y con más artículos del mundo, y que se actualiza diariamente de modo online y colectivo.



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