Las voces de un dictador.
La figura de Franco desde los micrófonos de Radio Nacional de España (1937-1959)

The Voices of a Dictator.
The Figure of Franco Conveyed via the Microphones of Radio Nacional de España (1937-1959)

As vozes de um ditador:
a figura de Franco desde os microfones da Rádio Nacional da Espanha (1937-1959)

Salvador Gómez-García1, Nuria Navarro-Sierra2

1 Universidad de Valladolid, España.
salvadorgomez@hmca.uva.es

2 Universidad Complutense de Madrid, España.
urianavarro@ucm.es

Recibido: 2013-04-24
Envío a pares: 2013-04-26
Aprobado por pares: 2013-06-25
Aceptado: 2013-07-23

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Gómez-García, S., Navarra-Sierra, N. Marzo de 2014. Las voces de un dictador. La figura de Franco desde los micrófonos de Radio Nacional de España (1937-1959). Palabra Clave 17 (1), 46-70.


Resumen

Este artículo plantea un análisis de la construcción sonora de la figura de Francisco Franco en el marco del discurso emitido por Radio Nacional de España durante la Guerra Civil y los primeros veinte años del régimen franquista en España. Esta investigación quiere establecer las características y la evolución de la construcción propagandística de la figura mitificada de Franco ajustada a los intereses políticos del aparato de propaganda del régimen.

Palabras clave

Medios de comunicación de masas, propaganda, dictadura, España. (Fuente: Tesauro de la UNESCO).

Abstract

This article offers an analysis of the sound construction of the figure of Francisco Franco through the discourse broadcast by Radio Nacional de España (the National Radio of Spain) during the Civil War and the first twenty years of the Franco regime in Spain. The purpose of the study is to determine the characteristics and evolution of the propaganda used to build the mythical figure of Franco adjusted to the political interests of the regime's propaganda apparatus.

Keywords

Mass media, propaganda, dictatorship, Spain (Source: UNESCO Thesaurus).

Resumo

Este artigo propõe uma análise da construção sonora da figura de Francisco Franco no âmbito do discurso emitido pela Rádio Nacional da Espanha durante a Guerra Civil e os primeiros vinte anos do regime franquista na Espanha. Esta pesquisa quer estabelecer as características e a evolução da construção propagandística da figura mitificada de Franco ajustada aos interesses políticos do aparato de propaganda do regime.

Palavras-chave

Meios de comunicação de massa, propaganda, ditadura, Espanha. (Fonte: Tesauro da UNESCO).



Introducción

Esta investigación3 aborda la construcción y mitificación de la figura de Francisco Franco en el marco de la programación emitida por Radio Nacional de España desde su fundación, durante la Guerra Civil, y los primeros veinte años de régimen franquista. Para ello, se plantea analizar las principales características de la construcción radiofónica de la figura de Franco, así como su evolución, en relación con los intereses políticos del aparato de propaganda del régimen. Esta construcción se inicia con una doble función. La primera -el nacimiento de Radio Nacional de España en enero de 1937- fue la culminación del proyecto radiofónico del aparato de propaganda del régimen (Davies, 1999, pp. 475-478), que trataba de combatir -instaurando un frente radiofónico único- la dispersión de voces republicanas en las ondas, que respondía a la heterogeneidad ideológica del bando republicano (Balsebre, 2001, pp. 468-472). La segunda función de este ente fue la búsqueda de la exaltación, como señalaba un decreto de 30 de septiembre de 1936, "por razones de todo linaje", de la figura de Francisco Franco como jefe de Estado y Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire de la zona nacional en España durante la contienda. A partir de este hecho, se intensifica hasta la superabundancia su presencia en los medios de comunicación y se produce una exaltación de su imagen en torno a una elaborada mitología caudillista sobre el respaldo de un liderazgo carismático (Amaya, 2008, pp. 503-504; Rodríguez, 2008, pp. 36-101; Box, 2010, pp. 322-324).

Esta imagen mitificada de la figura de Franco fue evolucionado, como lo hizo el régimen, a lo largo del tiempo y, actualmente, hay un amplio número de estudios que se han hecho eco de esta construcción (Reig, 1995; Chamorro, 1998; Preston, 2002; Box, 2010; Sevillano, 2010) y su proyección en los medios de comunicación (Ellwood, 1987; Palacio, 2005; Amaya, 2008; Rodríguez, 2008, pp. 36-100). Sin embargo, hasta el momento no se ha publicado ningún artículo que plantee dicha construcción en uno de los medios con mayor alcance persuasivo de la época: la radio.


Metodología

A partir de este amplio marco general se plantea una aproximación que busca precisar cómo se desarrolló la construcción radiofónica de la figura de Franco desde los micrófonos de Radio Nacional de España. El marco temporal de esta investigación responde, además, a una cronología concreta vinculada a la Guerra Civil y al periodo inicial de la dictadura franquista, comúnmente denominado 'primer franquismo' (Tusell, 1996, pp. 249-264). El motivo responde, específicamente, a las etapas de desarrollo de la mitología del propio Franco por parte del régimen con la génesis y consolidación del ente estatal de radiodifusión.

El método óptimo para esta investigación partiría del análisis de la programación radiofónica durante este periodo. Sin embargo, se trata de una labor compleja. La primera dificultad que plantea es la casi total ausencia de las fuentes sobre las que se quiere investigar. Es decir, los propios mensajes. La grabación magnetofónica no fue una realidad hasta mediados de los cincuenta (Balsebre, 2001, pp. 9-11) y, en muchas ocasiones, las grabaciones eran reutilizadas o desechadas tras su uso (Ginzo, 2004, p. 15). Sin embargo, se han podido localizar algunos fragmentos sonoros del fondo de Radio Nacional de España correspondientes a estos años que sirven como una referencia no exhaustiva.

Por lo tanto, el material de trabajo empleado es, paradójicamente, el escrito. En primer lugar, la prensa periódica (ABC) y los diferentes magazines radiofónicos de la época, especialmente los portavoces de la emisora estatal: Radio Nacional (1939 a 1945) y Sintonía (1947 a 1951). Esta documentación escrita permite conocer los registros de la dictadura franquista y adecuarlos a los diferentes escenarios históricos en que se produjeron. Se obtienen así los diferentes pulsos del discurso oficial analizados desde una retrospectiva histórica con una limitación significativa: sólo se da cuenta de aquello que el régimen quería contar. Para superar las limitaciones de este tipo de documentación se ha dispuesto de otras fuentes de interés: circulares, correspondencia y guiones, visados por la censura. Dicha documentación se encuentra localizada en el Archivo General de la Administración (a partir de ahora, AGA) en Alcalá de Henares (Madrid, España). Ahí se encuentran los aspectos más significativos de esa investigación en cuanto se conocen, de forma matizada, las intenciones de aquellos que dirigían la radio estatal. También la información, de carácter escaso y fragmentario, localizada en el archivo sonoro de Radio Nacional de España, que se enfrenta a las limitaciones ya apuntadas. Y, por último, las recopilaciones de programas en forma de libros o referencias documentadas en memorias han sido de gran interés para completar esta investigación.


Resultados

La construcción radiofónica de un mito: la Guerra Civil

Las ventajas de la radiodifusión sobre el resto de medios al iniciarse la Guerra Civil eran evidentes para el bando nacional. Su concepción de la radio respondía a coordenadas totalitarias: "en ningún caso un Poder como el nuestro, nacido de la guerra y legitimado por la victoria, abandonará la Radio, pues sería abandonar precisamente la base de la educación cultural y política del pueblo español" (Tovar, 1936, p. 17). En cualquier caso esta confianza en el medio fue el caldo de cultivo sobre el que se ordenaron las primeras emisiones de Radio Nacional de España en enero de 1937. Inicialmente fue la 'voz oficial' del bando rebelde y, una vez ganada la guerra, se consolidó como uno de los pilares de la propaganda oficial para consolidar la legitimidad del 'Nuevo Estado' en la figura de Franco, líder del régimen y general victorioso.

En los primeros meses tras el alzamiento, la propaganda de los nacionales había destacado los méritos militares de los generales sublevados. A partir del 1 de octubre de 1936, cuando se proclamó a Franco jefe del gobierno y del Estado español, esta tarea se concretó en la figura del nuevo caudillo. Las líneas clave de la propaganda de este periodo atendieron a su meteórica carrera militar y su nombramiento como Generalísimo de los ejércitos. En concreto, la propaganda radiofónica comenzó la construcción de la figura de Franco a partir de su condición de soldado y su papel de general del ejército. Evidentemente, a medida que avanzó el conflicto, el bando nacional acumuló victorias que perfilaban esa imagen de magnífico estratega o de general victorioso cuyos logros siempre estaban a la altura de sus objetivos iniciales, incluso aunque éstos no se hubiesen cumplido (Bahamonde y Cervera, 1999, pp. 169-221). En esta línea de intención se inscribe un mensaje de Radio Castilla de Burgos el 22 de noviembre de 1936, donde se adelantaba la 'toma de la capital' de España:

El jefe de Estado, excelentísimo señor general Franco, ha indicado que la inminente toma de El Escorial y de su monasterio de San Lorenzo, principal centro histórico y religioso de España, equivaldría a la conquista de la capital. Por lo que respecta a Madrid, el general Franco no considera justo apoderarse de la ciudad a sangre y fuego y evitará en esta operación el innecesario derramamiento de sangre.

Aunque centrada en la figura de Franco, la radio también fue la encargada de difundir la voz de los diferentes artífices del golpe de Estado, ya fuera en actos públicos, discursos, etc. En este punto, los encargados de la propaganda radiofónica se enfrentaban al hecho de que tenía "una voz suave, poco masculina, con tonos aflautados que, encima, en la edad de los cambios, se le rompe en gallos frecuentes y un poco ridículos" (Ramírez, 1964, p. 40). Las audiciones fragmentadas correspondientes a la Guerra Civil señalan algunas de estas carencias. Se nos presenta como un orador con limitadas virtudes para los discursos y con una escasa capacidad de improvisación; en todo momento puede percibirse cómo 'lee' y comete algunos errores de pronunciación (Archivo RNE, 1937). Por tanto, la exaltación -sus intentos- de Franco en sus intervenciones a través de la radiodifusión se apoyó con la presencia de oradores más dotados que ensalzaron sus virtudes. Por ejemplo, el estilo 'inflamado' de Millán Astray, el 'aguardentoso' de Queipo de Llano o el 'vehemente' de Fernández de Córdoba. Todos ellos condicionaron la recepción de los escuetos y sobrios discursos del jefe de Estado.

Sirve de ejemplo su presentación radiofónica en sociedad, un día después de la toma de Badajoz. Aquí se impone una pauta en el modo de presentar sus discursos que se mantendrá a lo largo de los tres años de conflicto. En dicho evento, Millán Astray introduce a Franco a golpe de apelaciones: "Franco en la batalla", "Franco ganará la guerra y la paz" o "Franco el conductor de España (Silva, 1956, pp. 236-237). Esa actuación como telonero de Franco fue constante por parte de Millán Astray. También la realización de coros y vítores a los discursos de Franco. En fin, todo un orquestamiento de la voz del general para hacerla entrar en un primer plano sonoro (Balsebre, 2001, p. 397). En cualquier caso, se trata siempre de intervenciones esporádicas y escasas y que, durante la Guerra Civil, fueron resueltas en torno a discursos elaborados por el propio Millán Astray, los periodistas Víctor Ruiz Albéniz, Luís Bolín o José María Pemán (Blanco, 2000, pp. 248-249). Sin embargo, el difuminado de ese contraste de la capacidad oratoria frente a otras figuras del régimen fue sólo una parte de este proceso de encumbramiento de Franco.

Otra fórmula empleada por la propaganda del bando nacional fue la de apartar potenciales rivales del caudillo en ese proceso de concentración de poder en su persona. Esto se realizó de dos formas: la primera, con el ocultamiento de figuras relevantes del alzamiento nacional que podrían hacer sombra al emergente caudillo: Queipo de Llano, José Antonio Primo de Rivera o Millán Astray entre los más relevantes, y la crítica feroz y sarcástica de los líderes republicanos (Juan Negrín, Miguel Azaña, Vicente Rojo o La Pasionaria, entre otros) en contraste con la figura de Franco (Balsebre, 2001, pp. 395-401).

Un especial interés dedicó la propaganda franquista a ocultar la figura del 'ausente', José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, que se hallaba encarcelado desde el 14 de marzo de 1936 en la prisión de Alicante, donde sería fusilado el 20 de noviembre de ese mismo año. El bando nacional silenció este suceso4 y sus emisoras ocultaron este hecho. Radio Nacional no lo notificó hasta el 'parte' del 16 de octubre de 1938. Con ello, se pretendía evitar, a toda costa, la distracción de la atención que, supuestamente, debía dirigirse a Franco. Este proceso también comprendía el silenciamiento temporal de los discursos doctrinales del fundador de Falange. De ahí se pasó a una situación -el silenciamiento de la muerte del fundador de Falange- que provocó algunas tensiones en el seno del Bando Nacional. Por ejemplo, en las semanas previas al decreto de unificación de Falange, unos 'escuadristas' ocuparon la emisora de Radio Castilla de Burgos el 3 de febrero de 1937. Entonces dieron lectura al discurso de José Antonio pronunciado en el cine Europa el 2 de febrero de 1936, cuya difusión había sido prohibida por los Servicios de Propaganda de Franco (Rodríguez, 2000, p. 273). El futuro director del ente, Antonio Tovar, también lo retransmitió desde la emisora FET-1 de Valladolid, cuya guardia era falangista (Ridruejo, 2007, p. 87), circunstancia por la que fue detenido.

José Antonio Primo de Rivera no fue la única figura dentro del bando nacional eclipsada radiofónicamente por el general Franco. Desde los inicios del conflicto, el general Queipo de Llano había contribuido a la popularidad de la causa del bando nacional y, en concreto, a su éxito inicial en Sevilla. Primero con sus intervenciones de los días iniciales y luego con su charlas (Checa, 2000, pp. 20-42; Gibson, 1986; Queipo de Llano, 2001). Era, sin duda, la figura de un militar mucho más 'carismático' que Franco, con una mayor capacidad y soltura de palabra, y con un estilo 'aguardentoso' que se popularizó enormemente. La vehemencia improvisada de Queipo fue el principal escollo al que se enfrentaron los responsables de propaganda en Sevilla, temerosos de que el general se apartara de las directrices emanadas por los servicios de 'prensa y propaganda' del Estado o de la Falange. Desde el 1 de febrero de 1938, Queipo de Llano dejó de emitir sus famosas charlas para no ensombrecer el mito que se empezaba a construir en torno a Franco como caudillo victorioso (Queipo de Llano, 2001, p. 237). En esa fecha, además, se procedió al traslado de la emisora de Radio Nacional del Palacio de Anaya en Salamanca a Burgos, sede del nuevo Gobierno nombrado por Franco. Otros militares, como el general Mola, el general Moscardó o el jefe de la Legión y general Millán Astray, también fueron difuminados en este proceso.

Esta promoción de la figura de Franco también implicó un esfuerzo de Radio Nacional por hacer llegar estos mensajes a un público lo más amplio y receptivo posible. Por eso, una de las mejores oportunidades de hacerlo fue dirigiéndose a las audiencias posiblemente más receptivas: los niños. Con ese motivo, Fernández de Córdoba ahondaba en los sentimientos nacionales en su presentación de la biografía de Franco en la sección de "Ondas Animadas" en 1938:

El Generalísimo Franco. Nació en el Ferrol y por eso hoy se llama Ferrol del Caudillo. Franco iba siempre delante de sus legionarios valientes montado en su caballo blanco, gracioso, que corría a galope. Los enemigos tenían mucho miedo cuando veían venir al capitán que parecía un niño con su espada desenvainada seguido de sus legionarios que gritaban con toda la fuerza de sus pulmones: "Viva España!" y cantaban lo mismo cuando vencían que cuando morían.

A los 20 años, Franco era capitán.

Él es el caudillo que nos ha llevado a la victoria. Como es muy valiente y muy bueno quiere mucho a los niños españoles. Vosotros al levantaros y al acostaros tenéis que rezar todos los días "Dios mío, yo quiero mucho a España. Yo quiero muchísimo al Generalísimo Franco".5

Además de todo esto, la programación radiofónica del bando nacional también incrementó la presencia indirecta de la figura del caudillo. El principal objetivo era, como valoraría con posterioridad Manuel Machado (Radio Nacional, 1940), que los oyentes equiparasen a Radio Nacional con "la voz de España identificada con el Caudillo y su Gobierno". Sin embargo, los objetivos de la programación radiofónica iban más allá. Por ejemplo, al identificar los éxitos nacionales en la Guerra Civil con el propio caudillo, Millán Astray otorgaba la autoría material de todos los partes de guerra, que luego emitía Radio Nacional, a Franco (Fernández de Córdoba, 1938, pp. 6-7). Los diferentes biógrafos oficiales del régimen siempre han defendido esta autoría, que estudios más actuales han revocado categóricamente (Blanco, 2000, pp. 248-249). Esta 'caudillización' del Parte de Guerra ya había sido promovida por el propio locutor de dicho parte, Fernández de Córdoba, cuando describía su labor en los siguientes términos:

Ya en mi mano el Parte, me introduzco rápidamente en el locutorio, suspendo la emisión, y golpeando fuertemente el gong os comunico la hora oficial de España. En un locutorio próximo, se halla preparado el cornetín [...] que al encenderse la luz roja, a continuación de anunciarse la hora lanza alegre sus notas vibrantes que os hacen estremecer e incorporaros para escuchar la lectura de El diario del Generalísimo, que así pudiera llamarse el Parte oficial de Guerra'' (Fernández de Córdoba, 1938, p. 5).

En definitiva, se trata de un periodo -el correspondiente a la Guerra Civil- que alumbró los primeros esfuerzos de caudillaje alrededor de la figura de Franco (un proceso concluido al terminar el conflicto). Una labor que implicó la puesta en marcha de un incipiente aparato de propaganda en el que la radiodifusión, bajo la insignia de la recién creada Radio Nacional, jugó un rol imprescindible para dar a conocer la voz y las consignas de la figura que se perfilaba como futuro caudillo de España.


La década de los cuarenta: el caudillo victorioso

La construcción radiofónica de la figura de Franco como caudillo heredó el trabajo efectuado a lo largo de la Guerra Civil. Franco fue el general victorioso y sobre esta cualidad se construyó la legitimidad del 'Nuevo Estado'. La interpretación histórica de los teóricos del régimen señalaba esa realidad: el conflicto no sólo no había sido inevitable sino, además, necesario. El bando vencedor había salvado a España, devolviéndole el orden y la estabilidad justo a tiempo de evitar que se sumiese en la anarquía y cayera en manos del comunismo. Esto encumbraba a Franco como "albacea de la tradición católica e imperial española".6

En esta mistificación de la figura de Franco participaron todos los medios y canales de comunicación del régimen. Un repaso a las consignas y a la censura de la época demuestra que esta construcción fue obra de un diseño pormenorizado (Sinova, 2006; Sevillano, 2010; Box, 2010), intensificado aún más que durante la Guerra Civil. La contribución de Radio Nacional dentro de esa orquestación fue clave, especialmente en los años previos a la creación de NO-DO en 1943. Es cierto que las audiencias de radio experimentaron un fuerte retroceso como consecuencia de la disminución del número de receptores, las restricciones eléctricas o el descenso general del nivel de vida (Gómez y Cabeza, 2013). A pesar de todo, se mantuvieron, especialmente en las ciudades, los hábitos colectivos de escucha en el hogar y en los principales centros sociales y de ocio.

En ese sentido, la radiodifusión pudo 'camuflar' mejor los ademanes del líder de lo que NO-DO podía hacerlo.7 Ambos medios tenían que construir una imagen a partir del pobre material que ofrecía la realidad, aunque el cine tenía más dificultades para transformar su materia prima que la radio. El montaje radiofónico, la participación de locutores antes y después de la participación de Franco o el propio 'ruido' generado por la muchedumbre permitían enmascarar mejor las limitadas dotes de orador del caudillo.

A pesar de todo, no parece que el propio Franco tuviese un gran interés por la radio. Parece más lógico que fueran otras figuras políticas del régimen (Serrano Suñer, Antonio Tovar, etc.) las interesadas a partir del modelo de la Alemania nazi. Evidentemente nadie se atrevía a señalar las posibles deficiencias del Generalísimo en cuestiones de oratoria, ni en público ni en privado. Es, por tanto, bastante esclarecedora la única referencia dentro de la prensa oficial que se ha localizado sobre la capacidad para el discurso del caudillo:

Su discurso en el acto de clausura del III Consejo Sindical es un modelo de pieza oratoria. La oratoria del Generalísimo! Tajante, sobria, rectilínea, sin excluir los cálidos acentos de la emoción que empujan a obrar. Oratoria de Franco, que no se supo iniciar a la moda usual, en embustero y sórdido trampolín tribunicio de percalina y pucherazo, sino en las hoscas tierras marruecas, de cara al honor y la muerte: Soldados! Camaradas! Así era y es la castrense invocación. Y luego la diáfana exposición de razones, las consignas después. Serenamente, con sencilla gravedad. Sin halagos ni habilidades dialécticas, propicias al aplauso (Radio Nacional, 1945, 326, p. 1).

Este texto, interpretado de una forma menos vehemente, dibuja a Franco como lector de discursos escritos con un escaso interés por la improvisación, cuyas intervenciones mantuvieron esa línea de brevedad que le había caracterizado durante la Guerra Civil y que mantuvo a lo largo de la década de los cuarenta.8 A pesar de la pretendida modestia de estas intervenciones, Radio Nacional fue cronista rigurosa de los viajes e intervenciones del caudillo por la geografía española. Ante la ausencia de la voz de Franco, eran los propios locutores los que construían su figura a través de la crónica, el reportaje, las referencias indirectas o los resúmenes de los discursos que el caudillo ofrecía.

Otro rasgo de continuidad, respecto a la Guerra Civil, fue el evidente hincapié en la condición militar de Franco durante la década de los cuarenta. Las referencias más habituales eran en relación con su rango: 'Generalísimo del Ejército español' o 'Caudillo de todos los españoles'. Además se incluía 'jefe nacional del movimiento' cuando participaba en actos vinculados a Falange.

La interpretación de los valores asociados al caudillo se realizaba, en gran medida, siguiendo las consignas que procedían del aparato propagandístico del Estado. Las instrucciones de la propaganda oficial ofrecían una relación de aspectos que podían -y debían- abordarse en las referencias radiofónicas al jefe del Estado. Las líneas temáticas eran:

  1. El Caudillo hombre de Estado y Político

  2. Recuerdo de lo que debemos al Caudillo

  3. El Caudillo artífice total de la Victoria

  4. El Caudillo y los problemas internacionales de España

  5. El Caudillo y la Falange

  6. El Caudillo militar

  7. El Caudillo, África y la Legión

  8. El Caudillo y el Mar

  9. El Caudillo y la reconstrucción nacional

  10. La popularidad del Caudillo

  11. El Caudillo en la organización sindical española

  12. El Caudillo y las juventudes españolas

  13. El Caudillo y la posguerra española" (AGA, 1941).

De estas trece líneas argumentales, al menos cuatro (1, 4, 9 y 13) se referían a Franco como estadista. Cinco de ellas (2, 3, 6, 7 y 8) lo presentaban como soldado; las cuatro restantes (5, 10, 11 y 12) podrían incluirse en un amplio apartado que indistintamente manifiesta formas de apoyo político y popular. Son tres grandes bloques que constituyeron el discurso de la inmediata posguerra y, por un mero hecho de su repetición, parte del vocabulario político que la audiencia asociaba a la figura de Franco.

El otro aspecto que caracterizó a la representación de Franco durante la década de los cuarenta fue la exaltación del líder carismático amado por su pueblo. No en vano, en las raíces dictatoriales del régimen franquista se encuentra la exaltación de las masas. NO-DO nos ha legado un gran número de actos populistas de Franco en el que éste se relaciona directamente con el pueblo. Sin embargo, estas manifestaciones, de las que apenas quedan referencias, de apoyo a Franco y la dictadura eran mucho más difíciles de transmitir por radio:

Radio Nacional de España, el pasado lunes 26 [de enero de 1942] a la una de la tarde, retransmitió a toda España los brillantes actos que se celebraron en la capital de Cataluña con motivo del III aniversario de su liberación. Las aclamaciones de la multitud resonaron constantes, a través de nuestros micrófonos. Al paso victorioso del Ejercito y de la Falange. Presidió estos actos conmemorativos el Jefe del Estado español, que fue constantemente vitoreado. Al terminarse el desfile, el ministro del Ejército, el General Varela, leyó el parte de guerra del Cuartel General correspondiente al 26 de enero de 1939, en donde consta la liberación y conquista de Barcelona. A continuación entre innumerables aclamaciones de la muchedumbre, el caudillo pronunció el siguiente discurso... (Radio Nacional, 1942, 169, p.1).

Esta presentación del apoyo popular podía ser identificada como señal incondicional de adhesión a la figura de Franco, no sólo por la capacidad de convocatoria del acto sino, además, por la entrega de las masas. La primera frase del discurso del caudillo, impregnada de cierta condescendencia paternal, no arrojaba dudas sobre la entrega y la espontaneidad de la multitud: "Queridos barceloneses, si guardáis unos instantes de silencio, podré expresaros unas palabras". La propia lectura, cuatro años más tarde, del parte de guerra de la liberación de Barcelona, reivindicaba quién había liderado la victoria, especialmente ante los críticos (en el interior y en el exterior) con el régimen.

En fin, la radio se consolidaba como un testigo fiel de las adhesiones públicas a Franco. Sin embargo, la materia prima (sonora) para construir un referente de 'caudillo victorioso' era más limitada desde el punto de vista material y técnico que la de otros medios como el cine o la fotografía, que tenían a su favor el tiempo de reflexión y, en ocasiones, una mayor variedad de materia prima para elegir y seleccionar.


La década de los cincuenta: el jefe de Estado

El principal rasgo en la representación radiofónica de Franco durante la década de los cincuenta fue la evolución del personaje. La fórmula de referencia para Franco pivotó de 'Caudillo' y 'Generalísimo' a 'Su Excelencia el Jefe de Estado'. El alejamiento de la naturaleza castrense de Franco por esta interpretación del jefe de Estado y artífice de la regeneración del país responde, posiblemente, a las necesidades de consolidación exterior a las que el régimen se enfrentaba en virtud del aislamiento al que estaba sometido. En la crónica política existen referencias al ejercicio de las atribuciones de jefe de Estado y jefe de Gobierno. Especialmente, en cuanto se refiere a la recepción de embajadores y diplomáticos, en los juramentos de los nuevos ministros, cuyos consejos presidía, y en la presidencia de las sesiones inaugurales de las Cortes.

Las visitas de figuras de estado de países extranjeros a partir de finales de los cuarenta suponían, al menos así lo entendía la propaganda estatal, la demostración palpable de los apoyos que Franco conseguía en el extranjero. En todas ellas, Radio Nacional de España participó en la construcción del discurso. Es obvio que el ente estatal era consciente de la importancia de estos momentos y del mensaje que, como portavoz oficial del régimen, debía hacer llegar a los españoles.

El hito informativo más relevante, y el primero desde el punto de vista cronológico, fue la visita a España en 1947 de la actriz radiofónica y primera dama argentina Eva Duarte, conocida como Evita Perón, esposa del presidente argentino Juan Domingo Perón, en un viaje que se realizaba en el contexto de aislamiento internacional sufrido por España y las extraordinarias relaciones Perón-Franco desde febrero de 1946 hasta finales de 1949 (Rein, 1995). Por tanto, las coordenadas hay que situarlas en el apoyo del régimen peronista (en préstamos y en exportaciones de alimentos a crédito) a la maltrecha España de la posguerra en el contexto internacional, ya apuntado, de condena internacional al régimen franquista.

El viaje y la estancia tuvieron una enorme significación política que la radiodifusión estatal se encargó de visibilizar. Radio Nacional de España informó de la llegada de Evita Perón a suelo español un minuto después de que su avión aterrizara. Las circunstancias políticas explicaban cumplidamente el despliegue propagandístico que Radio Nacional de España realizó. El periodista Pascual Gómez Aparicio desde Diario de Barcelona (citado en Balsebre, 2002, p. 171) señalaba que:

El hecho de que un minuto después de tomar tierra el avión que conducía a la esposa del presidente argentino fuera comunicada la noticia a todos los españoles es una hazaña de la que puede enorgullecerse la Radio Nacional, y con ello toda la española, pues demuestra el grado de madurez alcanzado por nuestra entidad oficial de radiodifusión.

El magnetófono de cinta, que se usaba por primera vez en España, fue la herramienta de esta narración más interesada en los aspectos dramáticos que informativos. Uno de los reportajes de los 'diarios hablados' de Radio Nacional de España, a finales de junio de 1947, da idea de las claves en la narración de un momento particularmente emotivo: el regreso de Eva Perón a Buenos Aires:

Locutora: Después de visitar doña Eva a Nuestra Señora de Montserrat, la Moreneta, llegó la hora de la despedida... Fue un momento triste...
Locutor 1: Y porque ya no podía haber separación...
Locutor 2: Nosotros llevamos a todos los españoles el acento de su despedida...
Cinta: Voz de Evita Perón.9
Locutor 1: En realidad besaba a España.
Locutor 2: Y también España besaba Argentina.
Locutora: España y la Argentina, unidas y hermanadas, alegres y prósperas, trabajadoras y fuertes, con sed de futuro.
Locutor 1 (en fade, gritos de "Franco!"): En todos los labios, en todos los corazones, el mismo grito, el mismo anhelo: Franco y Perón, España y Argentina.
Locutor 2: El avión de Doña Eva se iba hacia el cielo. Abajo se enlazaban unidos los himnos de la Argentina y España.10

La visita de Eva Perón ha de encuadrarse, en primer lugar, en las coordenadas ya apuntadas: el aislamiento del régimen de Franco. Tiene también un marco de referencia que la vincula específicamente con la política exterior del régimen respecto a las repúblicas iberoamericanas. En esa línea se encuadra Radio Nacional de España con sus emisiones especiales para Hispanoamérica. Estos programas, de carácter especial, se preparaban con motivo de fiestas nacionales y contaban con gran atención por parte de los medios y la participación habitual de ministros, embajadores y miembros distinguidos de aquellos países. Así lo explicaba la revista Sintonía (1951, 339: p. 1):

Cuando en las casas de labor de los campos chilenos o peruanos, así como en las pampas argentinas o en los maniguales cubanos, estallen esas voces de la emisora de Arganda relatando trozos de historia, cuentos, sucesos, pedazos de la vida de España, que hablen de su pasado, muchos corazones se abrirán estremecidos al recuerdo ilusionado de la tierra bendita donde nacieron y tal vez con los ojos, húmedos por la emoción, muestren su gratitud a la patria madre, que no omite esfuerzo para mantener vivo en su alma ese nostálgico sentimiento de ternura que una voz española perfumará ahora vigoroso y dulce.

En todos estos encuentros que unían a España con países al otro lado del Atlántico se "confraternizaba a través de las ondas" con "la nación hermana" de turno. Un editorial de 1951, año en que se han localizado 17 emisiones de estas características, describía su rol en cuanto que:

España contaba desde entonces con una potente emisora, con la que dejaba oír su voz en los queridos países de la América hispana. Tras muchos cientos de años transcurridos, desde que nuestras naves cristianas llevaron a aquellas tierras el mensaje de la civilización del viejo mundo, España volvía otra vez hasta ellos por el éter con un abrazo de gigante, posible tan sólo por el tesón insobornable de un grupo de españoles que trasladaron al mundo de la técnica un deseo fervoroso y encendido en el corazón de Francisco Franco [...] De la trascendencia política de las emisiones, nada debemos decir en nuestro favor. La radio, como todo género de actividades en la España de Franco, no es ni más ni menos que un servicio en favor [sic] de la gran causa, de la santa verdad española. No debemos hablar, además, porque bien palpables están los hechos. La rectitud de nuestra conducta, la clara y honrada línea de nuestra política, la sana intención de nuestros propósitos, no pertenecen ya al mundo de las tinieblas que forzaron los rojos con el oro de España. El mundo hoy puede oír la verdad; puede escucharla. Y la escucha a diario (Sintonía, 1951, 341, p. 1).

Para entonces -1951- lo peor del aislamiento ya había pasado. La mayor parte de los estados iberoamericanos reconocieron con prontitud el régimen español y volvieron a enviar a sus embajadores a Madrid. El empeño franquista de construir lazos de unión, basados en la idea de hispanidad, había triunfado. Desde luego, el éxito no debía tanto a este hecho como a la coyuntura internacional, puesto que la Guerra de Corea había agudizado la Guerra Fría. Con todo, Franco y Radio Nacional de España podían atribuirse un éxito, aunque las causas de éste fueran claramente coyunturales. En este complejo contexto, el viaje de Evita a España había constituido un hito de gran interés, tanto político como radiofónico. Sin embargo, antes se habían abierto los puentes con "la gran figura representativa del vasto mundo musulmán", el rey Abdullah I de Jordania. Una vez más, como reconocía la crónica de Sintonía (1949, 56, p. 3),

Los micrófonos de Radio Nacional han recogido desde el primer instante de su llegada las palabras del rey Abdullah y lo han seguido en su amplio itinerario que comprende desde el Norte de España hasta la Bética, donde los árabes tuvieron su Siglo de Oro y donde se conservan con amor los vestigios y las tradiciones del arte y la cultura musulmanes (1949, 56, p. 3).

La línea de argumentación que se señalaba no dejaba lugar a dudas del papel de la radiodifusión como vehículo de la grandeza española, cuando se narraba como

El Ministro de la Corte del Rey Abdullah ha hecho patente con emotivas palabras la felicitación del Monarca jordano a Radio Nacional de España por sus perfectas transmisiones en las que nuestro servicio de Radiodifusión ha sabido reflejar directamente la realidad viva de todos los actos con las pruebas del sincero afecto que está recibiendo el augusto visitante en España (Sintonía, 1949, 56, p.3).

En fin, todo un logro en el que quedaba claro que se trataba de "el Monarca que admira a nuestro Caudillo, que se interesa por la victoria de nuestra Cruzada y que ha expresado su entusiasmo por la obra constructiva de nuestro triunfal Movimiento".

A esta visita siguieron otras, pero el final de este periodo de bloqueo internacional se encuentra, en un nivel simbólico, el 21 de diciembre de 1959. Ese día aterrizaba en el aeropuerto de la base norteamericana de Torrejón de Ardoz el presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower. Era la primera visita oficial a España de un presidente norteamericano. La cobertura de esta visita de Eisenhower puso a prueba la infraestructura de los Servicios Informativos de Radio Nacional de España, que retransmitieron para todo el país las distintas etapas del paseo triunfal de Eisenhower por Madrid durante hora y media. La cobertura técnica de las retransmisiones en directo desde Radio Nacional de España nunca había tenido este nivel de desarrollo.

El acontecimiento suponía una oportunidad de oro para destacar la seguridad del régimen por el apoyo de la potencia más importante de Occidente. Se podría presentar a los Estados Unidos como aliados: era un mensaje claro para la población española en general, para la oposición interior y exterior en parte. La retransmisión comienza con la voz de Matías Prats en el aeropuerto de Torrejón de Ardoz: "Hora histórica que señala la llegada a Madrid del primer presidente de Estados Unidos que visita España (...) Sobre el alto cielo ha quedado rubricado con una estela de humo el mensaje de paz del que es portador el presidente Eisenhower".11

Tras la recepción de Franco a Eisenhower al pie del avión, el locutor de Radio Nacional, Matías Prats, retransmitía que "España, señor presidente, os abre las puertas de su casa". Se daba paso a continuación a un discurso historicista sobre el viaje de Cristóbal Colón a América por parte de Eisenhower y cerraba Matías Prats esos primeros 25 minutos de retransmisión, antes del retorno de la conexión a los estudios centrales de RNE en Madrid. Desde allí, según guión escrito previamente, dos locutores describían el cortejo presidencial motorizado que trasladaba a Eisenhower hacia Madrid, con música de bandas militares, narrando con pormenorizado detalle el recorrido que supuestamente estaba llevando a cabo la comitiva y simulando una observación directa de la caravana oficial.

Los locutores de los estudios de Radio Nacional de España en Madrid cubrieron el hueco que mediaba entre la primera retransmisión desde el aeropuerto de Torrejón de Ardoz y las siguientes conexiones con el centro de Madrid. Posteriormente se retransmitió con un nuevo lugar de observación: "Conectamos con nuestros equipos de la plaza de España. Conectamos". Y unos nuevos locutores reiniciaron el ciclo narrativo, desgranando nuevas metáforas patrióticas. Sin duda, una celebración significativa para este ciclo de 'grandes visitas' entre el aislamiento y el retorno internacional. Se trataba, en cualquier caso, de una victoria total para la maquinaria propagandística y de relaciones exteriores del régimen y, como decían los locutores de la época, "la radio estuvo allí".


Conclusión

La construcción de la figura de Franco como caudillo fue una orquestación propagandística de la que la radio -especialmente la estatal- fue un engranaje fundamental. Esta configuración mítica de Franco fue paralela a la concentración del poder en su figura y a la consolidación del frente único en la radiodifusión nacional: tres procesos íntimamente ligados entre sí, aunque diferenciados en su ejecución por el bando nacional. La línea que mantuvo la radiodifusión estatal continuaba la labor propagandística de la figura de Franco como depositario de la legitimidad del régimen (Aguilar, 1996, pp. 72-74; Payne, 1987; Preston, 2002, p. 13) o la dualidad figura mítica-conspiración exterior que se forjó en el periodo de la vigencia de la dictadura.

La radiodifusión estatal se dedicó a proyectar la imagen de un militar que se constituyó en garante del régimen y de sus valores más tradicionales. En ese sentido, Radio Nacional de España construyó una imagen radiofónica de Franco y su régimen que respondía más a las aspiraciones del Estado que a la realidad cotidiana. Ese proceso se desarrolló en varios frentes. En primer lugar, obviamente, el medio seleccionó aquellos actos de mayor interés. No hay que olvidar que el régimen tenía establecida una forma casi ritual para celebrar los diferentes actos políticos que reforzaban los principios sobre los que se fundamentaba (Rodríguez, 2008, pp. 107-125). Por otra parte, la aceptación popular de Franco se procuraba reflejar en las referencias a las aclamaciones directas de los españoles. Era la forma de dar cuenta del apoyo popular que recibía a través de un factor fundamental: su papel de testigo directo de dichas celebraciones, un recurso que se empleaba con frecuencia en NO-DO (Rodríguez, 2008, p. 236).

En ese sentido, Franco protagonizaba, indistintamente, dos tipos de actos que representaban estas dos facetas principales de su superioridad. Por un lado, aquellos relacionados con el ejercicio del poder. Constituían la mayoría y se trataba de actividades diversas. Unas veces como jefe de Estado reconocido por los diferentes estados: reuniones con líderes internacionales (Hitler, Mussolini, Salazar, Eva Perón, Eisenhower, etc.) o recepción de credenciales de los embajadores. Otras, en su papel de cabeza suprema de las principales instituciones del Estado, inauguraciones y clausuras de actos políticos relacionados con su gestión política, etc. En fin, una actividad que no es ajena a ninguna forma de gobierno.

Por otro lado, Radio Nacional de España cultivaba la elaboración de la imagen popular de Franco, sobre todo con ocasión de sus 'desplazamientos' por la geografía española. La crónica política difundida desde las emisoras resaltaba su presencia entre las multitudes en una especie de continuado referéndum popular de adhesiones 'espontaneas' de las gentes en sus recorridos por la geografía española. Un modo de intentar asentar su liderazgo sobre la base de la aceptación social. Este tipo de noticias y conexiones estuvieron presentes durante todo el periodo, pero tuvieron una especial relevancia a lo largo de los cuarenta, especialmente durante las crisis exteriores más relevantes del régimen.

Por último, conviene advertir la variable cronológica en la construcción de la figura de Franco y el periplo de Radio Nacional de España en ese quehacer. El ente oficial de radiodifusión supo adaptarse a las diferentes velocidades que impuso el régimen a lo largo de sus dos primeras décadas colaborando en la transformación de la figura sobre la que se depositaba la legitimidad del régimen. En fin, la contribución de Radio Nacional de España debió ser percibida como muy importante, dada su amplia penetración social. Pero, además, como ya se ha comentado, la radio tenía la capacidad de difundir la figura del caudillo en el entorno más 'íntimo' de la población española, en el familiar. En ese sentido, la imagen de cercanía que pudo proyectar fue, probablemente, la mayor que consiguió un medio durante este periodo. Desde luego, resulta casi imposible hacer valoraciones absolutas, sólo queda resaltar en qué ámbitos y de qué modos podía producirse. El sentido de estas emisiones descansaba sobre el hecho de que la legitimidad del régimen se vinculaba a la imagen del propio Franco. Si en la década de los cuarenta la figura de Franco brillaba en su faceta militar, y a través del discurso de clausura del III Consejo Sindical se le alejaba de los 'ardides políticos', en la década de los cincuenta se replanteó esta lectura a través de su asociación con actividades características de un hombre de estado y con sus homólogos internacionales. Además, Radio Nacional abordó una labor de limpieza interior y exterior frente a las acusaciones que Franco recibía de la oposición exiliada en el extranjero.

Hay que situar en su contexto el grado de aceptación que logró alcanzar la figura de Franco. Desde luego, es una de las cuestiones más difíciles de responder en la actualidad. Por un lado, en los años iniciales de la posguerra española no se debe minusvalorar su aureola de éxito ente sus partidarios, que no eran una minoría reducida. Hay que pensar también en el trauma de la derrota en el caso de los enemigos. Un modo de explicarla razonablemente sería precisamente admitir una cierta grandeza o superioridad al enemigo. Tampoco hay que olvidar el potencial efecto búmeran de la propaganda radiofónica. La disensión, especialmente la relacionada con problemas cotidianos, se realizaba en el ámbito de lo privado, como la respuesta "menos Franco y más pan blanco" frente a la música y el saludo del 'parte' de Radio Nacional (Díaz, 2003, p. 12). Sin datos, y no tenemos los suficientes, es imposible establecer un balance. Es indudable que la construcción de arquetipos adquiere fuerza a medida que sus audiencias les otorgan credibilidad, pero eso no depende tanto de los organismos oficiales sino de la predisposición de los receptores para asimilar los mensajes emitidos. Por tanto, se puede afirmar que la experiencia fue efectiva en cuanto se logró la construcción de una imagen determinada de Franco y que ésta se transmitió. Otra cosa son las mentalidades colectivas de los ciudadanos que vivieron y escucharon estos momentos históricos.


3 Esta investigación se sitúa dentro del ámbito del programa de Creación y Consolidación de Grupos de Investigación BSCH - Universidad Complutense de Madrid, convocatoria 2011, grupo de investigación Historia y estructura de la comunicación y del entretenimiento (referencia 940439). También dentro del proyecto de investigación "Cultura audiovisual y representaciones de género en España" (referencia FEM2011-27381), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación español.

4 Precisamente el 21 de noviembre comenzó en Salamanca el III Consejo Nacional de Falange. Sus asistentes no emitieron ningún comunicado para informar de la muerte de Primo de Rivera. Sin embargo, es evidente que las jefaturas falangistas conocían la noticia desde el día anterior, y que la convocatoria del Consejo Nacional respondía a esta circunstancia (Rodríguez, 2000, pp. 259-265).

5 Fonoteca RNE, signatura P-CT-0033576.

6 Un gran número de estudiosos ya han abordado el papel jugado por Franco como fuente de legitimación del régimen. La interpretación de, entre otros, Gonzalo Redondo parte de que, en el caso español, Franco fue nombrado caudillo antes de que se realizase una elaboración doctrinal de dicho caudillaje por los ideólogos del régimen, entre los que destacaría la labor de Francisco Javier Conde (1999, pp. 29-84).

7 Como señala Araceli Rodríguez en Un franquismo de cine: "Que Franco no era un buen actor cuando se interpretaba a sí mismo es algo reiteradamente señalado por los estudiosos de su proyección cinematográfica. Carecía del porte y el regusto exhibicionista ante las cámaras de Hitler o Mussolini, o la naturalidad de Eisenhower, por ejemplo" (2008, p. 39).

8 Sirve de ejemplo, como resolvió el caudillo, su discurso de regreso a España tras una estancia en Portugal durante 1949: "Españoles: os traigo el abrazo de la nación hermana de Portugal, que nos recibió con todo el cariño, la efusión y el corazón que tienen nuestros hermanos ibéricos. Un país magnífico en paz que ha hecho su Revolución nacional y se muestra al mundo como un país organizado, digo y extraordinario. Todo nuestro cariño y nuestra gratitud para el pueblo que de esta forma nos acogió Arriba España! Arriba Portugal!"

9 La alocución de despedida de Evita Perón "Tendría que pediros mi corazón, el corazón que os entregué al llegar, pero siento que debo irme con el vuestro en el pecho, dejándoos para siempre el mío... Adiós, España mía!Viva la España inmortal!" Recogida en su totalidad en la fonoteca de RNE. Signatura P-CT-007595.

10 Fonoteca RNE, signatura P-CT-0077593.

11 Fonoteca de RNE, signatura CT 7538/7539/7540.



Referencias

Archivo

Archivo General de la Administración (AGA), Alcalá de Henares. España. Archivo Histórico de Radio Televisión Española, Madrid, España.


Publicaciones periódicas

ABC. Madrid, 1937-1959.
Radio Nacional. Madrid, 1937-1945.
Sintonía. Madrid, 1947-1951.


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