Características y factores condicionantes de la situación salarial de los periodistas en Chile

The Characteristics and Factors Determining the Wage Situation of Journalists in Chile

Características e fatores condicionantes da situação salarial dos jornalistas no Chile

Claudia Mellado-Ruiz1, Claudia Lagos2

1 Profesor asociado, Escuela de Periodismo, Universidad de Santiago, Chile.
claudia.mellado@usach.cl

2 Profesor asistente, ICEI, Universidad de Chile, Chile.
cllagos@uchile.cl

Recibido: 2012-10-29
Envío a pares: 2012-11-15
Aprobado por pares: 2013-02-14
Aceptado: 2013-03-18

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Mellado-Ruiz, C. & Lagos, C. Agosto de 2013. Características y factores condicionantes de la situación salarial de los periodistas en Chile. Palabra Clave 16 (2), 520-540.



Resumen

El presente artículo analiza la realidad salarial de los periodistas chilenos, la importancia que éstos le dan, sus niveles de satisfacción y los efectos que factores individuales y contextuales tienen en cuánto ganan por su trabajo.Los datos enseñan que el salario de los periodistas chilenos es bajo con relación al resto de los profesionales de la comunicación, así como también en comparación con otras profesiones, y que sus niveles de satisfacción salarial son muy bajos. Sin embargo, los resultados revelan que el salario es uno de los dos aspectos a los que los periodistas dan mayor importancia dentro de su trabajo. A su vez, muestran que los factores que más inciden en el salario de los periodistas chilenos son la experiencia profesional, el nivel jerárquico, la región, la satisfacción laboral, la jornada laboral, el tipo de medio y tener múltiples trabajos.

Palabras clave

Periodismo, Formación de periodistas, Bienestar laboral, Condiciones laborales, Chile. (Fuente: Tesauro de la Unesco).

Abstract

This article analyzes the reality of wages for Chilean journalists, the importance they place on wages, their levels of satisfaction, and the effects of individual and contextual factors on how much they earn for their work. The figures show the salaries of Chilean journalists are low in relation to other media professionals and compared to other professions. Pay satisfaction levels also are quite low. Nevertheless, the results indicate that salary is one of the two aspects journalists give more importance to in their work. The study also demonstrates that professional experience, level of hierarchy, region, job satisfaction, working hours, the type of journalistic medium and having multiple jobs are the factors that have the greatest influence on the salary of Chilean journalists.

Key words

Journalism, journalistic training, occupational welfare, working conditions, Chile (Source: UNESCO Thesaurus).

Resumo

O presente artigo analisa a realidade salarial dos jornalistas chilenos, a importância que esses lhe dão, seus níveis de satisfação e os efeitos que os fatores individuais e contextuais têm assim que ganham por seu trabalho. Os dados apontam que o salário dos jornalistas chilenos é baixo em relação ao resto dos profissionais de comunicação, assim como também em comparação com outras profissões, e que seus níveis de satisfação salarial são muito baixos. No entanto, os resultados revelam que o salário é um dos aspectos ao qual os jornalistas dão mais importância dentro do seu trabalho. Por sua parte, esses resultados mostram também que os fatores que mais incidem no salário dos jornalistas chilenos são a experiência profissional, o nível hierárquico a região, a satisfação no trabalho, a jornada de trabalho, o tipo de ambiente e ter múltiplos trabalhos.

Palavras-chave

Jornalismo, formação de jornalistas, bem-estar no trabalho, condições de trabalho, Chile. (Fonte: Tesauro da Unesco).



Introducción

Los procesos de liberalización que la economía ha sufrido a nivel mundial durante las últimas décadas han afectado fuertemente la calidad del trabajo: los contratos son cada vez más frágiles, se registra una alta movilidad laboral, ha disminuido la sindicalización y la negociación colectiva, ha aumentado el trabajo informal y se verifican políticas laborales insuficientes, donde los salarios no se incrementan a la par de la inflación (Arroyave y Blanco, 2005; Cushion, 2007; López Hidalgo y Mellado, 2006; OIT, 2010a).

Estas transformaciones estructurales han impactado en la vida de los ciudadanos debido al carácter central que tiene el trabajo en las identidades y en las sociedades modernas y capitalistas. El trabajo establece el uso del tiempo, el desarrollo de las personas y las sociedades, ocupa los espacios sociales y personales y, por supuesto, determina aspectos económicos individuales y colectivos (Schvarstein y Leopold, 2005).

Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2010b), desde la crisis financiera de 2008 a la fecha, el desempleo ha aumentado a 210 millones de personas y muchos millones más simplemente se han retirado de la fuerza laboral como consecuencia de su infructuosa búsqueda de trabajo. En este contexto, los sueldos se han visto severamente afectados: el crecimiento mundial de los salarios promedio reales se redujo a la mitad durante 2008 y 2009, en comparación con años anteriores.

Los cambios en el ámbito del trabajo y sus impactos de mediano y largo plazo alcanzan los más diversos ámbitos y oficios. Pero ¿por qué resulta especialmente relevante ocuparse de las condiciones salariales de los periodistas? Por un lado, porque entendemos que el periodismo es un eje fundamental de la democracia: es una profesión de la cual se espera que cumpla un rol fiscalizador y de servicio público en las sociedades democráticas; es vehículo y generador de opinión pública (Cook, 1998; Wahl-Jorgensen y Hanitzsch, 2009; Waisbord, 2000). Por otro lado, porque en el caso chileno -donde el mercado laboral está altamente desregulado y los trabajadores se encuentran poco protegidos-, intuimos una estrecha relación entre el salario y la satisfacción laboral de los periodistas, tal y como otros estudios internacionales han constatado (Weaver, 2007).

En países desarrollados, diversos estudios han indagado en las condiciones salariales de los periodistas estudiando, específicamente, los factores que predicen el salario. En el caso latinoamericano, la mayor parte de los estudios se han enfocado en el análisis de las áreas/sectores laborales donde los periodistas pueden ejercer su función, más que en el estado o condiciones en que la practican. Asimismo, la investigación realizada se ha limitado a un análisis mayoritariamente descriptivo, que deja en duda la semejanza de los modelos encontrados en países desarrollados con las realidades de la mayor parte del hemisferio sur.

Con el objeto de superar estas limitaciones, el presente artículo entrega luces sobre la realidad laboral de los periodistas chilenos, describiendo sus condiciones salariales, pero analizando además la importancia que éstos dan al salario como elemento central dentro de su trabajo y sus niveles de satisfacción, así como el efecto que factores individuales y contextuales tienen sobre éste.

Específicamente, la investigación buscó responder las siguientes preguntas: ¿cuál es la realidad salarial que viven los periodistas chilenos?, ¿existen diferencias salariales entre ellos y el resto de quienes se desenvuelven en el campo de la comunicación pública?, ¿cuál es el nivel de importancia que los periodistas chilenos le otorgan al salario dentro de su actividad profesional? y ¿qué factores individuales, organizacionales y geopolíticos explican la realidad salarial de los periodistas chilenos?


Estudios precedentes

Afirmar que los periodistas son profesionales mal pagados y que se desempeñan en malas condiciones laborales se ha transformado en un lugar común, y varios estudios nacionales e internacionales han generado datos empíricos que describen dicha realidad. Los problemas son comunes tanto para los países ricos como para aquellos en vías de desarrollo.

Sin duda, las nuevas tecnologías y las crisis económicas han generado una importante disminución en la inversión publicitaria, que ha causado menores ingresos en los medios y ha generado despidos y cierres de departamentos de prensa, junto con una progresiva precarización de las condiciones laborales de los periodistas.

En el estudio de los periodistas norteamericanos, Weaver et al. (2007) encontraron que el salario medio anual de estos profesionales estaba por sobre el salario medio de las ocupaciones semiprofesionales y administrativas, pero sustancialmente bajo el salario medio de todos los trabajadores técnicos y profesionales. De acuerdo a los resultados de la encuesta, el salario medio de un periodista era de 43 588 dólares anuales, algo así como 3600 dólares al mes, aunque la dispersión era elevada: uno de cada cinco periodistas ganaba 70 mil dólares o más al año en 2001, y uno de cada cinco percibía menos de 30 mil dólares anualmente.

En el mismo estudio, Weaver y su equipo encontraron que los factores que lograban predecir el salario eran la experiencia profesional del periodista, el tamaño de la organización, el rango jerárquico, el género, el nivel de educación, la pertenencia a un sindicato, la pertenencia a una organización profesional, la raza, el tipo de organización, la propiedad de la organización, la dependencia de la publicidad y la región/área donde el periodista trabajara.

La Encuesta Anual sobre Graduados de Periodismo y Comunicación Social en Estados Unidos, en tanto, concluyó que los sueldos de éstos se han mantenido planos durante los últimos cinco años, al igual que los beneficios salariales (Becker et al., 2010).

Chen, Zhu y Wu (1998) estudiaron a los periodistas chinos y detectaron diferencias importantes de salario según el sexo. En general, y según el salario medio de los periodistas, los hombres ganaban un 13% más que sus colegas mujeres. Sin embargo, las diferencias de género desaparecían cuando se consideraban otros factores como ubicación geográfica, tipo de medio, título profesional, edad y raza.

En Taiwán, Lo (1998) encontró que el salario medio del periodista era de 1700 dólares mensuales, aunque éste variaba considerablemente según el tipo de medio. Los periodistas de televisión eran los que más ganaban, seguidos por los que se desempeñaban en prensa. Los datos también arrojaron diferencias de género en el salario percibido por los profesionales, aunque la mayor parte de dicha disparidad podía ser explicada por diferencias en la experiencia profesional.

Pritchard y Sauvageau (1998), por su parte, descubrieron que el típico periodista canadiense ganaba alrededor de 49 000 dólares anuales, y que el nivel de estudio y el tipo de medio marcaban una diferencia en el salario percibido, siendo quienes tenían más estudios y quienes trabajaban en televisión o prensa escrita los que tendían a percibir salarios considerablemente más altos.

En España, de acuerdo al informe elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid (2010), los periodistas ganan anualmente unos 35 000 euros de media en España, aunque se aprecian grandes diferencias entre medios y entre colegas de la misma sala de redacción. Así, los mejor pagados llegan a ganar más de seis mil euros mensualmente, mientras que otros ganan menos de 1000 euros. Datos recientes indican que género, edad, experiencia profesional, tipo de medio, tamaño de la empresa informativa, ubicación geográfica, categoría profesional, tipo de contrato y antigüedad en la empresa son variables que tienen un efecto significativo en el salario de los periodistas españoles (Roses, 2011).

En países en vías de desarrollo o emergentes se observa un diagnóstico similar al descrito para los países desarrollados. Sin embargo, no hay que perder de vista que los contextos son distintos, por lo que 'precariedad laboral' y 'bajos salarios' tienen distintas dimensiones dependiendo del país al que nos refiramos.

Un estudio realizado en Yemen, por ejemplo, muestra que uno de cada diez periodistas gana menos de 150 dólares al mes; mientras, dos de cada diez periodistas en Argelia trabajan doce horas diarias por un sueldo promedio de 235 a 300 dólares mensuales (IFJ, 2005).

En Latinoamérica, en tanto, se observan bajos niveles de satisfacción salarial entre los periodistas, así como salarios por debajo de los obtenidos por sus homólogos europeos y norteamericanos, y muy por debajo de los profesionales mejor pagados en la región. En algunos casos, incluso, menores a los salarios mínimos establecidos en los países de los cuales se dispone información.

En Bolivia, Peñaranda (2003) encontró que los periodistas ganan menos en comparación con otros profesionales, y que un 46,4% recibe mensualmente menos de 400 dólares.

En Colombia, Gutiérrez et al. (2010) detectaron que cuatro de cada diez periodistas reciben un salario mensual superior a 500 dólares, pero inferior a 1000 dólares, mientras que tres de cada diez se encuentran en el rango entre 241 y 481 dólares. El estudio encontró diferencias significativas según el tipo de medio, donde los periodistas de revistas y agencias de noticias son los mejor pagados. En el mismo país, Barrios y Arroyave (2007) realizaron grupos focales en distintas ciudades, que revelaron la insatisfacción de los periodistas con la profesión debido a las malas remuneraciones y la ausencia de políticas de promoción en los medios.

Martínez, Matus y Millar (2009) estudiaron a los periodistas mexicanos, específicamente en el Estado de Chiapas, y encontraron también bajos salarios y poco apoyo de parte de las empresas periodísticas en el ejercicio del trabajo informativo. La investigación muestra que los periodistas reciben, con suerte, el salario mínimo previsto por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), de aproximadamente 350 dólares al mes.

Asimismo, el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS, 2007) realizó una encuesta sobre censura y autocensura a reporteros de ocho ciudades venezolanas y entre los datos levantados se incluyen aspectos salariales. Casi el 38% de los encuestados reconoce que su nivel salarial afecta su trabajo, y es significativamente mayor en las ciudades del interior que en la capital. Además, el 41% reconoce tener otros ingresos aparte del que recibe del medio. En cuanto a los salarios, casi el 38% recibe entre 235 y 470 dólares al mes.

En Chile, estudios recientes también han descrito una realidad salarial desalentadora para los profesionales de la información.

Rappaport, Benavente y Meller (2004) estudiaron el salario de los titulados de diversas carreras dentro del país. En el caso de periodismo, los investigadores apreciaron una relación inversa entre la cantidad y el sueldo recibido por los profesionales.

Corrales (2006) estudió a egresados de periodismo y encontró que tres de cada diez gana entre 835 y 1253 dólares, mientras que dos de cada diez gana entre 522 y 835 dólares.

En el sur del país, Mellado y Parra (2008) abordaron las condiciones en que se desempeñan los periodistas, y encontraron que éstos ganan, en promedio, entre 400 y 1000 dólares mensuales.

En tanto, Lagos y Cabalin (2009) encuestaron a 171 profesionales de medios de la capital, y descubrieron que si bien tres de cada diez periodistas percibe más de 2000 dólares mensuales, dos de cada diez ganan entre 500 y 840 dólares.


Metodología

Los datos que se reportan en este artículo corresponden a los resultados de una encuesta online aplicada a periodistas chilenos que se desempeñan en el área de prensa de medios de comunicación en las ciudades más importantes de las regiones de Antofagasta, Biobío, La Araucanía y Metropolitana. Estas cuatro zonas territoriales representan el norte, centro y sur del país, y abarcan el 70% de la población nacional.

Siguiendo la definición de Weaver y Wilhoit (1986, p. 168), se consideró como periodista de prensa al profesional que tiene "responsabilidad editorial en la preparación o transmisión de información noticiosa (...) más que quienes producen ficción, drama, arte u otro contenido mediático". La selección de la muestra incluyó no sólo a profesionales full-time, sino también a quienes trabajaban de forma part-time. La condición para ser parte de la población de estudio era considerar el trabajo de periodista en el área de prensa de los medios de comunicación como su actividad profesional principal.

Entre los periodistas encuestados se incluyeron reporteros, redactores, comentaristas, columnistas, editores, presentadores y productores de noticias que trabajaran en cualquier diario o semanario, revista, radio, canal de televisión, agencias de noticias y portales de Internet. Se excluyó a fotógrafos, camarógrafos, diseñadores gráficos, encargados de documentación y técnicos de audio, en tanto no suelen tener responsabilidad directa sobre el contenido informativo.


Recolección de los datos

El cuestionario fue distribuido a toda la población de periodistas bajo estudio (N=1979), y se aplicó de manera online durante un periodo de cinco semanas, entre noviembre y diciembre de 2009. Las direcciones de correo electrónico, así como los parámetros poblacionales básicos, fueron obtenidos a través del Primer Censo de Periodistas, Comunicadores y Educadores de Periodismo de Chile, realizado entre agosto de 2008 y abril de 2009, en las mismas regiones ya mencionadas, en el marco del proyecto de investigación al cual se adscribe este estudio (Mellado et al., 2010).

Los investigadores esperaron dos semanas antes de enviar el primer correo de seguimiento para recordar a aquellos que aún no habían completado el cuestionario. Durante las tres semanas siguientes, se enviaron un segundo, tercer y cuarto email a fin de incrementar la tasa de respuesta. Luego del cuarto email recordatorio, se completó un total de 570 cuestionarios válidos, con una tasa de respuesta de 29%.

Con el objetivo de controlar el error de no respuesta, se contrastaron variables sociodemográficas, laborales, organizacionales y geopolíticas con los resultados del censo, a través de un análisis de similitud entre aquellos que no respondieron y quienes sí lo hicieron. De acuerdo al análisis, respondientes y no respondientes resultaron ser bastante homogéneos, no encontrándose diferencias significativas entre los grupos en términos de género, nivel educacional, jornada laboral y tamaño, alcance y tipo de medio.

La variable edad presentó diferencias significativas entre la muestra y la población, pero sólo en el rango etario comprendido entre los 31 y 35 años (test de Kolmogorov-Smirnov=0,108; p<0,01). También se observaron diferencias significativas en la distribución geográfica de la muestra (x2=15,5; p<,001). Aunque la representación de profesionales de Santiago fue casi perfecta, las regiones del Biobío y La Araucanía terminaron sobrerrepresentadas, mientras que la región de Antofagasta resultó subrepresentada.


Resultados

¿Cuánto gana el periodista chileno?

Para responder a la primera pregunta de este estudio, se pidió a los encuestados que, considerando el total de sus ingresos brutos mensuales, se ubicaran en una escala de salarios de cinco rangos, donde 1 correspondía a menos de 1000 dólares y 5, a más de 5000 dólares.

Coherentes con hallazgos de otras investigaciones, los resultados muestran que, en general, el salario de los periodistas chilenos es bajo en relación con el resto de los profesionales del campo de la comunicación, así como también en comparación con otras profesiones. Siete de cada diez periodistas ganan un sueldo bruto menor a los 2000 dólares, y tres de cada diez, menos de 1.000 dólares, mientras que sólo un 4,3% alcanza un sueldo superior a los 5000 dólares mensuales.

Al comparar los salarios de los periodistas de prensa con los del resto de los profesionales de la comunicación del país, se observan diferencias importantes entre los grupos. Los periodistas de prensa obtienen salarios menores a los de sus colegas de relaciones públicas/comunicación corporativa y a los de quienes se desempeñan como educadores de periodismo y comunicación (en ambos casos, sólo uno de cada diez recibe un salario inferior a 1000 dólares), aunque ligeramente más altos que los de periodistas que trabajan en el área miscelánea y de entretenimiento3 (donde un 46,4% gana menos de 1000 dólares).

Del mismo modo, los periodistas están lejos del sueldo promedio del profesional mejor pagado en Chile -ingeniero civil en minas-, que gana unos 5500 dólares al cuarto año de haber egresado (Mineduc, 2011). Si lo comparamos con la realidad salarial chilena general, los sueldos de los periodistas se encuentran muy por sobre el ingreso mínimo mensual legal (unos 360 dólares). Sin embargo, se encuentran apenas por encima del ingreso promedio real, que para 2011 era cercano a los 1000 dólares mensuales, de acuerdo a las cifras oficiales de la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). Es decir, el sueldo promedio de los periodistas que trabajan en prensa está apenas por encima del sueldo promedio que perciben los chilenos en general, profesionales o no, y está muy por debajo del de los profesionales mejor pagados del país.


Importancia otorgada al salario

Para conocer el nivel de importancia que los periodistas chilenos le otorgan al salario, y basados en el trabajo de McLeod y Hawley (1964), en el cuestionario se incluyeron catorce ítems vinculados a la vida laboral y profesional. A los encuestados se les solicitó jerarquizar en una escala de cinco puntos qué tan importantes eran dichas características para ellos a la hora de evaluar cualquier trabajo dentro del periodismo.

Considerando a quienes dieron extrema importancia a cada uno de estos ítems, el salario ocupa el segundo lugar en los aspectos más valorados por los periodistas, ubicándose sólo por debajo de 'conciliar la vida laboral y familiar'. Los resultados muestran que el salario es más importante que otros aspectos clave vinculados al desempeño periodístico, como el grado de autonomía, la posibilidad de ascenso, el prestigio laboral o la posibilidad de influir en asuntos públicos, entre otros. En términos específicos, un 56,5% considera el salario como un factor extremadamente importante, un 40,9% lo considera importante, un 0,4% se manifiesta indiferente y apenas un 2,2% le da poca o nula importancia.

Con el objeto de conocer la satisfacción relativa respecto a su nivel salarial y en comparación a los demás aspectos laborales y profesionales medidos, les solicitamos a los periodistas que jerarquizaran las mismas características evaluadas previamente. Aunque los índices de satisfacción fueron en todos los casos mucho más bajos a los índices de importancia, el salario resulta ser el factor peor evaluado por los periodistas, al igual que 'conciliar la vida laboral y familiar'.

El hecho de que el salario sea uno de los aspectos más importantes, pero que genere menores niveles de satisfacción en la vida laboral y profesional de los periodistas chilenos, tiene clara relación con las enormes desigualdades sociales que existen en el país, así como con el incumplimiento de las necesidades básicas de estabilidad, bienestar y, en algunos casos, de sobrevivencia de muchos profesionales de la información.


Modelo predictivo del salario del periodista de prensa

Para responder la tercera pregunta de este estudio -esto es, conocer los efectos que variables individuales, organizacionales y geopolíticas tienen en el salario de los periodistas-, realizamos un análisis de regresión múltiple, utilizando un total de trece variables independientes.

Se consideraron las variables sociodemográficas 'sexo' (donde 38,1% de los encuestados son mujeres y 61,9% hombres), 'edad' (M=35,2 años; DS=9,04) y 'número de años de permanencia en el sistema educativo' (M=15,9 años; DS = 1,05).

Entre los elementos objetivos del trabajo del periodista se consideró su jornada laboral (el 78,2% trabaja a tiempo completo, mientras que el 21,8% lo hace en jornada parcial), la ocupación o no de un puesto jerárquico en la redacción (el 29,1% ostenta algún cargo de poder), el trabajo en más de un medio simultáneamente (el 33,7% se desempeña en más de un medio), la especialización en un frente noticioso (el 38,8% de los encuestados respondido afirmativamente) y los años de experiencia profesional (M=11,09; DS=6,72).

Dentro de los factores subjetivos del trabajo del periodista se midió la satisfacción laboral general percibida, en una escala de cinco puntos, donde 1 es 'muy insatisfecho' y 5, 'muy satisfecho' (M=3,40; DS=,913). El nivel de autonomía percibida por el periodista fue otra de las variables subjetivas consideradas por el estudio. El cuestionario incluyó cuatro ítems vinculados a la autonomía, en una escala de cinco puntos, donde 1 es 'en ninguna medida' y 5 es 'en muy gran medida'. Con el propósito de estimar la percepción general de autonomía laboral, los cuatro ítems fueron convertidos a un índex de autonomía profesional (a=,74; M=3,61; DS=,759).

Entre el grupo de variables organizacionales se incluyeron los factores 'tipo de medio' y 'alcance del medio'. 'Tipo de medio' fue categorizado en radio (28,1%), televisión (20,2%) y prensa, ya sea impresa o digital (51,8%); mientras que 'alcance del medio' fue medido en una escala dicotómica con alcance nacional (54,4%) y alcance local (45,6%).

Finalmente, el lugar de residencia fue medido a través de la variable dicotómica región, clasificando a los periodistas entre quienes trabajan en la capital (74,7%) y quienes ejercen en regiones (25,3%).

Considerando el total de estos factores el modelo logra explicar el 47,4% de la varianza, aunque sólo siete variables tienen efectos significativos. Al excluir las variables que no inciden en el salario de los periodistas chilenos, el modelo reducido logra explicar el 45,9% de la varianza total en la predicción del salario.

El predictor más importante es la experiencia profesional, que por sí sola logra explicar el 25,8% de la varianza. Concordante con los hallazgos encontrados por Weaver (2007), Lo (1998) y Roses (2011) en Estados Unidos, Asia y Europa, respectivamente, los periodistas chilenos que llevan más años trabajando en la profesión tienden a obtener sueldos más altos que quienes llevan menos tiempo. Este resultado cobra sentido si se piensa que a mayor experiencia profesional suele haber también mayores responsabilidades en el trabajo. Asimismo, en el caso chileno, puede tener que ver con ciertos resabios de una cultura laboral que premia la trayectoria por sobre otros factores.

El segundo, tercer y cuarto predictores más importantes son el nivel jerárquico, la región y la satisfacción laboral general del periodista, los cuales aportan en conjunto el 16,4% de la varianza total en nivel salarial. Tal y como ha sido encontrado en otras latitudes (Weaver, 2007; Roses, 2011), los periodistas que poseen algún puesto de poder son quienes tienden a ganar un sueldo más elevado.

Asimismo, quienes trabajan en la capital y quienes se sienten más satisfechos laboralmente tienden a recibir un mejor salario. Las diferencias de salario según el factor geopolítico son comunes a la experiencia de España (Roses, 2011), México (Martínez et al., 2009) y Estados Unidos (Weaver, 2007). En el caso chileno, la capital presenta un mayor desarrollo del sistema de medios, los cuales tienden a ser más competitivos y a ofrecer, por lo tanto, mejores condiciones de sueldo a los profesionales.

Por su parte, la estrecha vinculación del salario con la satisfacción laboral general del periodista no hace otra cosa que constatar la centralidad y preponderancia que -asumíamos- tiene el salario dentro de las condiciones laborales que rodean a este profesional.

Los demás factores significativos que predicen el sueldo de los periodistas chilenos son la jornada laboral, tener o no un trabajo paralelo y el tipo de organización. Esta última variable ha resultado transversalmente significativa en la predicción del salario en distintos países del mundo (Weaver, Pritchard y Sauvageau, 1998; Gutiérrez, 2010; Roses, 2011).

De acuerdo a los datos, los mejores salarios tienden a estar en manos de periodistas full-time, quienes trabajan para más de un empleador simultáneamente y quienes se desempeñan en televisión o diarios.

Si bien pueden existir razones motivacionales o vocacionales respecto a la vida profesional activa, los resultados revelan con claridad que uno de los objetivos fundamentales a la hora de tener varios empleadores y extender jornadas laborales es obtener más dinero. Asimismo, muestran la devaluación del trabajo periodístico, donde el salario está más relacionado con el tiempo de dedicación, que con el producto final en sí mismo.

En tanto, las mejores condiciones salariales en televisión y diarios pueden deberse a dos cuestiones. Por un lado, las condiciones y niveles de desarrollo de la industria de la televisión y de los diarios son mejores a las de la radio, donde -especialmente en regiones- las emisoras suelen ser más pequeñas, menos estables y menos profesionalizadas. Por otro lado, y especialmente en el caso de la televisión, asistimos a fenómenos de 'rostros' o 'anclas': periodistas que se transforman en figuras y cuyos salarios se empinarían por sobre el promedio de todo el mercado laboral de periodistas de prensa.


Conclusiones

El objetivo del estudio fue comprender la realidad salarial de los periodistas chilenos, el lugar que éstos dan al salario dentro de su trabajo y los factores individuales y contextuales que predicen el salario de los periodistas.

Los resultados contribuyen a la investigación sobre realidad laboral de los periodistas en diversas formas. Por un lado, utilizando una muestra representativa de la realidad nacional identifican cuánto ganan los periodistas que se desempeñan en medios de comunicación del país, y qué tanta importancia tiene el salario en la vida de estos profesionales.

Desde este punto de vista, se constata una precariedad salarial, así como la predominancia que en la vida de los periodistas nacionales tienen elementos directamente vinculados a la supervivencia laboral, más que factores ligados al desarrollo profesional. Sin duda, el nivel de ilegitimidad y precariedad que el ejercicio del periodismo tiene en Chile como profesión puede explicar en parte este resultado. En tanto las necesidades básicas de los periodistas no tienden a estar bien cubiertas, ellos tienden a darles mayor importancia y, al mismo tiempo, a percibirlas más negativamente.

Otro de los hallazgos importantes de este estudio fue conocer las variables que tienen una influencia directa en la situación salarial de los periodistas. De acuerdo a los datos obtenidos, los factores que predicen el salario de los periodistas de prensa en Chile son, en orden de relevancia, experiencia profesional, nivel jerárquico, región, satisfacción laboral general, jornada laboral, tipo de medio y tener o no más de un trabajo simultáneamente.

Muchas de dichas variables resultan significativas en distintos estudios, tanto latinoamericanos como europeos, asiáticos y norteamericanos, indicando una tendencia global respecto a la influencia de determinados factores organizacionales, características del trabajo y ubicación geográfica, en el salario de los periodistas alrededor del mundo.

Sin embargo, a diferencia de otros resultados encontrados a nivel internacional, en el caso chileno las características personales de los periodistas no explican el nivel salarial. En efecto, ni el género, ni la edad ni el nivel de estudios tienen un efecto significativo en el salario recibido por éstos. En este sentido, los resultados nos muestran que la lógica laboral actual de los medios chilenos no parece estar condicionada por las características personales de los periodistas, sino más bien por lógicas estructurales organizacionales o macrorregionales.

Es posible pensar que la supremacía de la variable 'experiencia profesional' tiene que ver con este resultado. La edad y el nivel de estudios, por ejemplo, pueden pasar a un segundo plano si lo que verdaderamente prima en la lógica de los medios es la experiencia práctica y la trayectoria profesional. En el caso del género, en tanto, Lo (1998) detectó que al incorporar la variable 'género' al modelo, su efecto se veía opacado.

Estos resultados, sin duda, ofrecen información relevante para al menos dos procesos: la toma de decisiones informada por parte de quienes estén interesados en seguir esta profesión y la generación de políticas públicas en el ámbito de las comunicaciones que apunten a mejorar las condiciones del ejercicio periodístico en tanto actividad fundamental para el fortalecimiento de la democracia.

Sin embargo, futuros esfuerzos nacionales e internacionales deben ser realizados con el objeto de enfrentar comprensivamente este fenómeno. Por ejemplo, estudios cuantitativos futuros deben incluir más factores individuales, así como características organizacionales no consideradas por esta investigación. Asimismo, estudios transnacionales son necesarios para analizar estadísticamente cómo diferentes sistemas de medios, así como distintos sistemas sociales, modelan la realidad salarial de los periodistas alrededor del mundo. En ambos casos, y considerando la estructura anidada de los datos que aquí analizamos -donde los periodistas están agrupados en organizaciones, y las organizaciones están agrupadas en distintos territorios-, la variación individual, organizacional y macrosocial debe ser constatada cabalmente por futuros estudios a través de análisis multinivel.


3 El salario de los demás grupos profesionales fue medido en cuestionarios paralelos aplicados en el proyecto mayor en que se enmarca este estudio.



Referencias

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